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Las cruces sobre el agua
Las cruces sobre el agua
Por: Yuri Hernández Mendoza

Martes 28 Abril 2020 | 04:00

Como referencia bibliográfica en el desarrollo de comentarios de sucesos actuales, tomo la magistral obra “Las Cruces Sobre el Agua” del afamado escritor guayaquileño Joaquín Gallegos Lara, quien de forma sensitiva y sin subterfugios narra el asesinato de 2.000 obreros en su lucha por conquistas populares el 15 de noviembre de 1922 en la ciudad de Guayaqui. Los cadáveres fueron lanzados a la ría.

En este episodio viene al recuerdo la triste historia de pestes que han conmocionado la población guayaquileña, las terribles escenas de los contagiados por la bubónica. Y posteriormente en la misma metrópoli guayaquileña se presenta la epidemia de la fiebre amarilla, que sepultó gran cantidad de gente, en el año 1842. El entonces gobernador, don Vicente Rocafuerte, caminó sobre los muertos desafiando a la pandemia para enaltecer el ánimo de la población, entregando alimentos gratuitos, traídos de sus haciendas. Ejemplo de patriotismo y solidaridad. 
Entre toda esta bruma de tragedias, de dolor y lágrimas, no está exenta nuestra provincia de Manabí y algunos pueblos litoralenses. 
“En el mes de marzo de 1937 Portoviejo y Manabí son asolados por una epidemia de bubónica”. La peste aparece en Manta; al recrudecer la enfermedad, los mantenses se refugiaron en sitios cercanos como Pacoche, El Aromo, El Arroyo, y Las Chacras,. El Lazareto de Manta albergó a 123 enfermos entre Portoviejo y Manta, de ellos fallecieron 57 (Apuntes Históricos del Hospital de Portoviejo, Autor: doctor Alfredo Cedeño Delgado.)  
Entre otras pandemias citamos la fiebre amarilla, en el año 1842. Contaminación que dejó una cifra aproximada de 1.900 muertos, de los cuales 500 fueron de Portoviejo y 800 de Jipijapa, el resto de la provincia. 
Por motivo de la fiebre española en 1918, se registraron 185; y los fallecidos por la viruela en 1900 fueron  450 en Portoviejo.
Ante este panorama devastador solo nos queda desear con profunda fe cristiana que aquellas sirvan para corregir errores, sensibilizar la conciencia humana de nuestra patria ecuatoriana, para combatir juntos esta epidemia del COVID -19 o coronavirus, cuyos tentáculos y raíces nacen de las potencias mundiales, en este caso China. 
Hay que sepultar al tenebroso virus y dejar a nuestras espaldas todo cuanto de negativo tuvieran el descuido y despreocupaciones y marchar hacia un futuro mejor donde reine la confraternidad, la hermandad y el verdadero humanismo. 
 
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