Actualizado hace: 6 horas 43 minutos
Keyla Alarcón Q.
Bioseguridad

Miércoles 29 Abril 2020 | 04:00

Pasar del aislamiento al distanciamiento provoca miedo con toda razón; sin embargo, seguir con este simulacro de cuarentena, que no se cumple a cabalidad y que está empobreciendo mucho más al país puede traer repercusiones impensables, sobre todo en el ámbito social: violencia, saqueos, robos. 

La gente no tiene qué comer y para satisfacer las necesidades más básicas es menester reactivar desde la más pequeña economía; hay que aceptar que, por más donativos y labor social que realicen entidades, ministerios, prefectos y alcaldes, jamás se podrán solventar de manera permanente las carencias de un numeroso sector empobrecido, más aún en un país como el nuestro, en donde los modelos de gestión han cincelado con encono los contrastes económico-sociales.  
Esta pandemia ha arruinado más y de manera dolorosa a los más necesitados, quienes han sido las mayores víctimas de los contagios y está arrastrando en ese abismo a una clase media que trata de guardar la cuarentena, pero ya no puede más porque los pocos ahorros se agotan. 
El alcalde Agustín Intriago ha indicado en su Twitter, con toda certeza, que las cifras de pobreza se han incrementado a un mes de la inactividad económica en Manta; esto ocurre en todo el Ecuador.  Por otra parte no se puede cerrar los ojos a la realidad, las personas ya no respetan el encierro y cada mañana las filas de tráfico y movimiento en las urbes delata que esa estrategia ya no funciona; además, durante este tiempo una tercera parte del movimiento económico nacional ha seguido activo; entonces, lo que se requiere es, de acuerdo al semáforo de cada cantón y los protocolos del COE, tener una estrategia económica que permita hacer sostenible la convivencia con este virus que acompañará algunos meses más, hasta que la vacuna se desarrolle. Ningún gobierno tiene el control sobre la pandemia, por lo que reducir el riesgo de contagio depende de cada uno de nosotros y de adoptar estrategias familiares y laborales inteligentes.  
En caso de permitirse retomar otras actividades económicas se debe extremar la autoprotección y tomar como modelo algunas medidas adoptadas por los sectores que han servido a la ciudadanía durante el aislamiento: alimentación, comunicación, banca, servicios básicos y otros.  Cada día que pasa se vuelve más difícil controlar a cientos de miles de personas que, de manera justa y comprensible, salen a buscar el alimento para sus hijos; sí, se ha perdido el miedo al COVID -19, porque aterra más el hambre. 
Extender la cuarentena total es una quimera que pocos se pueden permitir; por tanto, un llamado a las autoridades para que se pongan a trabajar en la elaboración de los más exhaustivos protocolos de bioseguridad para la reapertura gradual. Necesitamos trabajar.   
 
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