Actualizado hace: 26 minutos
Andrea Limongi Santos
TikTok

La confianza entre padres e hijos es básica. Y eso no significa que sea ciega, bruta, sordomuda como canta Shakira, respecto a la formación de mi hija.

Domingo 19 Abril 2020 | 04:00

Los chicos (y adultos) son tecnológicos por excelencia. Los teléfonos y afines nos dan tantas oportunidades de comunicación, capacitación, trabajo, diversión y un sinfín de actividades. Y los padres debemos estar atentos a esta realidad.
Cuando mi hija estaba pequeña y jugaba en una aplicación de vestir muñecas, también lo hacía yo y me interesaba en el tema. Siempre revisaba la “app” y le decía “no chats porque tú no sabes quién está detrás de otro teléfono; así como ellos no saben que una adulta viste muñecas por jugar con su hija. Diviértete, no interactúes”. Esa era la recomendación (orden).
Ahora ella es adolescente y la vaina es similar. Tiene su libertad y existe la confianza -y espero que así continúe- para reírnos de un TikTok o para ver una película sin que se avergüence por compartir con su madre.
Me molesta profundamente que el comportamiento inadecuado de un niño o adolescente convierta al centro educativo en el primer responsable. ¿Qué pasa con el hogar donde, se supone, enseñamos los valores iniciales que nos servirán para toda la vida? Me podrán decir metida o ridícula, la verdad no me importa; me preocupa este tema.
Modernizarnos, ser de mente abierta y respetuosos de las libertades no debería significar que nos olvidemos de enseñar a nuestros hijos valores básicos que se aprenden en el hogar, llámense respeto, confianza, amistad, compasión, comprensión y todo lo que nos lleve a ser empáticos con otras personas.
Hay una anécdota que no olvido. Un día me tropecé con una compañera de mi hija y mi reacción fue decirle “disculpa” y ella me contestó: “disculpas aceptadas”, y se fue como si nada… Hoy me da risa contarlo, pero en ese momento me dio coraje ver la forma en que responden los chicos (algunos, obvio) con el cuento de sus libertades.
Creo estar educando para bien y espero que la vida no me abofetee. Y quería compartir mis pensamientos con otros padres porque en este viaje vamos por un carril y a veces no sabemos en cuál andan nuestros chicos. Nunca está de más conversar y bajar a su edad para tratar de comprenderlos sin volvernos alcahuetes.
Y créanme que viendo la aplicación TikTok me río mucho de la creatividad de los chicos, me refiero a lo sano; incluso he visto una chica que lucha por no decir tanta mala palabra en cada publicación, pero ella resulta tan simpática que me río a carcajadas. No satanicemos, comprendamos y demos confianza para que la libertad de nuestros hijos no sea una esclavitud de nuestro futuro.
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