Actualizado hace: 4 horas 3 minutos
Agustín Hugo Álvarez Plúa
A propósito de elecciones

Es muy posible que cuando se publique el siguiente artículo, el proceso electoral 2019, para elegir nuevas autoridades seccionales, sea cosa juzgada. Que Dios nos haya iluminado para que la selección la hayamos hecho acertada, si así fue, felicidades, y si nos equivocamos, no nos queda más remedio que arrepentirnos, dar maldiciones por un fracaso más en la historia de la provincia, de nuestro cantón o parroquia.

Domingo 07 Abril 2019 | 04:00

De acuerdo a la información brindada por las autoridades del CNE, estas elecciones son históricas, por el número de participantes como candidatos a los diversos cargos de elección popular. Este hecho de tener un alto número de participantes, desde mi óptica o de muchos ciudadanos, es positivo, ya que ofrece mayores oportunidades a los electores para poder  elegir, ellos podrán seleccionar a las personas de su preferencia.
¿Cuál puede ser el problema cuando se tiene un alto número de candidatos? Que la mayoría de ellos son meros participantes, que son transitorios en una tienda política,  que no provienen de un proceso de formación ideológica o de un trabajo previo con su comunidad, que se ‘rejuntaron’ para participar y nada más.  En algunos de los casos, para ser candidato sólo se tiene que tener dinero para comprar el puesto.
Lo que escribo en el párrafo siguiente, puedo afirmarlo, ya que fue notorio que muchos meses antes de la convocatoria a elecciones, algunos ciudadanos, con legítimo derecho, desde luego, se andaban promocionando a título personal, sin identificación política, o estuvieron con un determinado grupo político y finalmente calaron en algún partido político que les dio la oportunidad de participar.
La pregunta de cajón, estimados lectores: ¿ustedes creerán que este señor que compró el puesto para ser candidato, gastó de su peculio para la campaña electoral, tendrá un compromiso con el pueblo? Definitivamente digo que no es no.
Entonces, creo muy humildemente, que la Ley de Partidos Políticos debe ser reformada, para que este tipo de situaciones no ocurran. Los candidatos deben provenir de un proceso de formación ideológica, de un trabajo de identificación con su sector político, social y económico. El candidato debe ser miembro adherente de esa tienda política por lo menos un periodo antes, así evitamos que muchos aventureros profesionales se calen por la ventana, desplazando en muchos de los casos a valiosos elementos que han hecho escuela  en ese partido político, que el único elemento que les faltó fueron los dólares para enfrentar esta dura y costosa campaña electoral. Pero lamentablemente, lo sugerido no será posible, ya que esta Ley de partidos es hecha por políticos a los que nos les interesa en lo absoluto un verdadero cambio, les interesa mantenernos sumergidos en la pobreza y miseria. 
La esperanza es lo último que se pierde. Ojalá que los ciudadanos que pensamos como hombres de bien tengamos la oportunidad de ver en un nuevo proceso electoral, una Ley de Partidos que ofrezca beneficios significativos para poder elegir a los mejores ciudadanos, comprometidos con el desarrollo de su ciudad, provincia o país.
 
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