Actualizado hace: 1 hora 1 minuto
Portoviejo
Pepito falleció el día de navidad

El peor “regalo” que Estrella Mera recibió en Navidad fue enterarse que su hijo había muerto en un accidente.

Viernes 05 Abril 2019 | 04:00

 Sentada en una esquina de su casa, Estrella dice que todavía no asimila el fallecimiento de Steven José Párraga Mera, conocido por sus amigos y familiares como Pepito.

Relata que el lamentable hecho se registró a las 18h05 del 25 de diciembre del 2018.
Todo ocurrió cuando Pepito, de 23 años de edad, decidió viajar en moto hasta la parroquia Alajuela, de Portoviejo, en busca de su hijo. 
La finalidad era darle el regalo de Navidad y pasar el día junto a él.
Sin embargo, eso no ocurrió. El niño no estaba en la vivienda de su madre y el padre decidió esperarlo.
Al ver esto, se trasladó hasta Chirijos “para ganar tiempo” y esperar que su hijo engreído apareciera.
La tarde pasó y el menor nunca llegó, esto fue motivo suficiente para que Pepito le dejara el regalo donde un vecino y retornara a Portoviejo.
“Creo que venía a toda velocidad y eso ocasionó que se estrellara contra un poste de alumbrado público antes de llegar al sitio El Zapallo”, narra Estrella.
Tras el accidente, Pepito quedó tendido en la vía, hasta que los paramédicos llegaron a auxiliarlo, luego de eso fue trasladado hasta el hospital Verdi Cevallos de Portoviejo, donde los galenos confirmaron que había muerto.
“Según el paramédico que atendió a mi hijo, cuando lo llevó al hospital todavía estaba vivo”, dice Estrella, quien vivió por 30 años en Venezuela.
 
Recuerdos. De acuerdo a Eliana Párraga, hermana de la víctima, cuando se enteraron del suceso, ella y su madre corrieron hasta la casa de salud para ver a Pepito, pero esto no fue posible.
“Creo que los guardias nos vieron tan desesperadas que nos dijeron que mi hermano estaba bien, sin embargo a mi hermana mayor los médicos ya le habían dicho que él estaba muerto”, acota.
El cadáver de Pepito fue trasladado hasta Manta, donde le realizaron la autopsia, la cual determinó que su muerte fue producto del fuerte impacto en la cabeza.
El cuerpo fue entregado a los familiares un día después del accidente y posteriormente fue sepultado en el cementerio de la parroquia Calderón.
Pepito vivía en el reasentamiento de El Guabito, en Portoviejo, junto a su madre, donde llevaba una vida normal.
El próximo 25 de abril Pepito cumplirá cuatro meses de muerto y sus hermanas mantienen vivo el recuerdo de que siempre fue una persona tranquila, responsable y un buen padre.
“Él daba todo por su hijo”, dice Eliana, agregando que el recuerdo de Pepito nunca morirá.
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