Actualizado hace: 23 minutos
Calderón
Hombre pide que no lo dejen morir

Hay ocasiones en que una vieja faja es el mejor aliado de Ángel García Cedeño, un campesino de la parroquia Calderón.

Jueves 04 Abril 2019 | 11:00

García, de 43 años, a quien conocen como ‘Lupo’, requiere de la faja para que lo amarren a un sillón. 

Su esposa Merly García debe cumplir esta labor y lo hace apurada, para tratar de disminuir las convulsiones o tembladeras de las piernas de su esposo, quien, cuando sufre las crisis, no puede contener los rápidos e involuntarios movimientos y menos el dolor que le causan. Su esposa señala que pareciera que estuviera electrocutado.
LA HISTORIA. Este padre de familia -tiene tres hijos-, hace cinco años sufrió un accidente. Se cayó de un árbol que podaba y se golpeó la médula espinal y la columna vertebral. Quedó con discapacidad permanente, pero también con dolores y esos movimientos ‘eléctricos’ que no lo dejan en paz.
Recuerda que, desesperado por su situación, recurrió a cuanto médico, sanador, curandero y especialista le recomendaron para disminuir las afectaciones  a su salud, pero no tuvo éxito. Sin embargo, en su vida se cruzó un “ángel”, dice él cuando se refiere a una doctora de Chone, que lo contactó con una empresa de insumos médicos de Guayaquil que, finalmente y al ver su caso, le obsequió una bomba de baclofeno, la cual le fue instalada a la altura del abdomen y le permite enviar medicina hasta la médula espinal y con ello le disminuyen los dolores y la espasticidad (los movimientos).
Para él, eso fue un milagro y así ha mejorado su calidad de vida, menciona.
SIN MEDICINA. Lamentablemente, dice que hace un mes se le terminó la medicina que se coloca en la bomba y cuando se acercó al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Guayaquil no le dieron paso a su pedido y no le han entregado el remedio. 
Detalla que el equipo, valorado en 45.000 dólares, está próximo a dañarse por la falta de insumo y además él tiene constantes crisis.
Su esposa pide clemencia a las autoridades del IESS en Guayaquil, pues expresa que es la primera vez que se oponen a darle la medicina, que cuesta 4.000 dólares, y recuerda que antes sí la financiaron en varias ocasiones. Además, menciona que a pacientes de Guayaquil y Quito sí se las entregan, por lo que no entiende por qué no lo atienden.
García, como último recurso, ha tratado de informar su caso al presidente de la República, Lenín Moreno, a quien le hizo llegar una carta contándole lo que le ocurre. 
Dice que desespera por una respuesta en su casa ubicada en la comunidad Bijahual de la parroquia Calderón de Portoviejo, donde sus dos hijos menores se turnan para cuidarlo y darle sosiego, pues ellos también desesperan al verlo en ese estado.
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