Actualizado hace: 10 minutos
Portoviejo
En El Florón las noches son ideales para pasear y comer

Cae la tarde y El Florón 4 empieza a llenarse de vida. Son las 19h00 y con la luna muy clara las personas empiezan a salir de sus casas.

Martes 14 Agosto 2018 | 09:30

 Antes, no hace mucho, salir en la noche por el sector era tan arriesgado como jugar a la ruleta rusa, sin embargo de esa triste historia cada vez va quedando menos. Sólo archivos periodísticos y los recuerdos de los más adultos. 

Ahora este sector de Portoviejo vibra sobre todo en la tranquilidad de la noche, particularmente en la avenida Libertad, una vía doble de dos carriles, con parterres y aceras amplias que la unen con El Florón 1 y que con su intensa iluminación convoca a grandes y chicos.
Alegres.  Es por eso que en la noche todos salen y se reconocen. Los niños hacen maromas en patinetas o bicicletas, los adultos prefieren caminar en ropa deportiva o trotar para estar en forma, como señala Mariuxi Moreira, una escultural universitaria que junto a su primas camina todos los 670 metros que tiene la avenida. Otros en cambio no le hacen tanto caso a la figura y más bien prefieren deleitarse con las delicias de los variados puestos de comida que se han instalado a lo largo del recorrido. Así, hay para escoger alitas asadas, hamburguesas, hot dog o sentarse una de las pintorescas heladerías. 
Las opciones son diversas. También están los que solo llegan a navegar, pues hay un tramo de la avenida donde hay servicio de wifi gratuito y es común ver a jóvenes conectándose con el mundo desde su celular.
Jayro Alcívar, uno de los primeros habitantes que llegó al sector en el lejano 1984, señala muy contento que la vida en lugar cambió positivamente. Reconoce que antes El Florón salía en la prensa, pero sólo como protagonista de noticias de violencia, sin embargo ahora ya no se acuerda cuándo se dio el último asesinato. “Es que gracias a la formación que hace años se les dio a los niños del sector, ya la cosa cambió”, señala optimista y remarca que eso junto a las obras de infraestructura fueron el complemento para esta nueva realidad.
Jonás Mendoza, de 40 años, menciona que cada noche sale con su esposa e hijos a pasear por la avenida Libertad en busca del fresco del verano, además con cinco dólares comen algunos bocaditos y sus hijos hacen deportes. “Cuando yo era un joven pensábamos en cosas malas, pero gracias la ACJ (Asociación Cristiana de Jóvenes) muchos fuimos cambiando”, señala. 
Agrega que en la calle de estas ciudadela ya se ve a profesionales disfrutando de la jornada.
La noche es larga en este sector, pues hay comida hasta la madrugada, menciona Héctor Moreira, quien vende carne asada y sus ventas se triplicaron, porque, dice, aquí hay una costumbre de comer en la madrugada.
Con eso coincide la dueña del bar El Rojo, que vende hot dog, quien menciona que ahora hay torneos deportivos nocturnos y muchos de los asistentes luego de disfrutar de la jornada buscan comer, también están los que vienen de reuniones, bailes u otras actividades, entonces, dice, es común encontrar comida hasta las 2 de la madrugada. “Gente de Portoviejo que no encuentra comida en el centro se viene hasta acá”, asegura, tratando de explicar lo tranquila que ya es la ciudadela.
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