Actualizado hace: 18 minutos
Técnica
Con gaseosa parcha huecos en llantas

David Zevallos suda como tapa de olla; afuera el sol no acepta súplicas de nadie y calienta lo que se mueve y lo que no también.

Miércoles 01 Agosto 2018 | 11:00

 Son las 11 de la mañana y algunos carros están a la espera de que el maestro David los tome en cuenta. 

Adentro, en ese cuartucho de 3x3, hay espacios mínimos de maniobra: dos tanques enormes de aire comprimido, una cama mugrienta sobre la que puede suceder cualquier cosa, una máquina para extraer aros sin mayor esfuerzo y un sinnúmero de herramientas. 
Allí, en ese terreno del que solo él sabe los usos de tanto fierro, una botella de gaseosa suda también, pero de frío.
Zevallos hace una pausa y se bebe un trago largo que le hace sonar la tráquea como si fueran piedras que tragara; luego toma otro, pero no más porque le tiene reservada otra finalidad a ese contenido.
“Aprendí este oficio con mi padre, Franklin Zevallos, desde los doce años, quien tenía un taller en el sector La Apolo”, cuenta. 
Allí, según recuerda, el trabajo era mucho más duro, porque todo se hacía manualmente y a pulso, no había la ayuda de las máquinas y el sudor hasta podía enflaquecerlo en pocos días, tal como le sucedió a él, razón por la cual su taller se llama “El Flaco”.
 
Se toma, pero... De esa época a esta parte muchos carros han pasado por su taller, hoy ubicado cerca del puente de la ciudadela Bellavista.
Sin embargo, hay algo fundamental que marca dichas diferencias: la botella de gaseosa que sigue sudando a merced del frío.
“Hace cuatro años, cuando tenía mi taller en la avenida Metropolitana y Jorge Washington, viendo un tutorial en YouTube, vi que la cola, especialmente la negra, por su gran concentración de azúcar, podía servirme”, revela.
La explicación es la siguiente: según el maestro, hay pequeños agujeros que se forman en las llantas tubulares como consecuencia de que cuando se mete un clavo en las llantas sucede una especie de contagio en zonas aledañas y se forman las ‘polillas’, es decir, pequeños huecos que, a la larga, desinflan la llanta.
Para solucionar el problema está la gasesosa.
“Una vez que ya se ha hecho el parche principal y se ha puesto el aro, levanto la ceja de la llanta y vierto el contenido. Este se riega por toda la superficie y busca los pequeños huecos, se deposita allí y, luego, con el calor de la fricción del neumático, se solidifica”, destaca.
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