Actualizado hace: 26 minutos
George Farfán Intriago
La burocratización bomberil

La Corte Constitucional ha ratificado las autonomías de los cuerpos de bomberos del país contenidas en el artículo 140 del COOTAD, eliminando la figura del “alcalde o su delegado” como presidente del Comité de Administración y Planificación de esta Institución, y ratificando a la autonomía bomberil como un medio para evitar la politización de una institución netamente técnica y de servicio comunitario.

Martes 31 Julio 2018 | 04:00

Tal y como lo advertimos desde hace 3 años, la Corte Constitucional concluye que la adscripción bomberil a los GAD municipales responde a la articulación que debe existir entre ambas instituciones en la gestión de los servicios de prevención, protección, socorro y extinción de incendios, sin que esto permita al GAD municipal interferir en la gestión administrativa, como ha venido sucediendo en Portoviejo; por ello sorprende la irresponsabilidad con la que en una suerte de “todo o nada”, el alcalde Casanova menciona que dejará la competencia de esa entidad nuevamente al gobierno central, esto en referencia a una nota periodística publicada el pasado 28 de julio del 2018 en El Diario.
Es que la municipalización del servicio no ha sido lo que se esperaba en Portoviejo, pese a tener un alcalde que alardea de su “capacidad gerencial” (inexistente). Es lamentable observar cómo, en tan solo 19 meses de su dirección, la ha convertido en un botín político y la ha burocratizado, al punto de incrementar en un 300% el gasto en personal administrativo que existía en diciembre del 2016 al puro estilo de las “Portoempresas”, olvidándose de incrementar la cobertura del servicio y la adquisición de parque automotor para extinción de incendios y salvamentos.
A esto debemos sumarle la inactivación de la única Escuela de Formación Bomberil de Manabí, creada bajo acuerdo ministerial y que estaba en funcionamiento; así como también la oportunidad que están desperdiciando al aprobar los diseños definitivos del nuevo cuartel bomberil en la calle Córdova y Ricaurte, sin aprovechar su privilegiada ubicación para incorporar locales comerciales o de oficina, que mediante los arriendos correspondientes pueden convertirse en una nueva forma de financiamiento institucional.
La época en la que Casanova y ciertos concejales andaban tomándose fotos con los Bomberos, para “enamorarlos” y convencerlos de que iban a estar mejor, ya pasó; ahora es común verlos intimidados por los nuevos burócratas, quienes no se preocupan ni siquiera por los bajos sueldos que recibe la tropa, al punto de llegar a hacerles firmar documentos para renunciar ilegalmente a sus beneficios laborales.
Todo esto es consecuencia de “comandantes” improvisados, impuestos por alcaldes arbitrarios que desconocen la mística del servicio bomberil y los riesgos del trabajo; y que pretenden utilizar esta institución como guarida para cumplir compromisos políticos laborales.
 
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