Actualizado hace: 3 horas 10 minutos
Iván Falconí Delgado
Los tres sistemas

Viernes 27 Julio 2018 | 05:00

¿Qué tiene que ver el sistema solar con nuestra supervivencia?. Tal como están distribuidos los planetas de nuestro sistema, sus satélites y nuestra estrella están en un relativo equilibrio, girando constantemente por miles de millones de años en órbitas que hasta el momento han variado un poco. 

Si se produjera un desequilibrio que desplazara a los planetas masivos o al mismo Sol de su actual órbita, las consecuencias serían nefastas para la vida en la Tierra: o nos calcinamos o nos congelamos, no hay término medio. 
Del extremo de lo inmenso a lo diminuto, los otros dos sistemas están compuestos por minúsculas células - ni qué hablar de sus átomos- y para nuestra supervivencia deben estar en constante equilibrio. Cuando un alérgeno induce una respuesta de inmunidad, momentáneamente entra en desequilibrio, se disparan reacciones bioquímicas como mecanismo de defensa hasta alcanzar un nuevo estado en días posteriores (infección). 
Comparte lo misterioso del sistema solar y a pesar que no tenemos que explorarlo con un instrumento óptico, como un radiotelescopio, lo hacemos con otro instrumento óptico como el microscopio.  El día que el sistema inmune sale de control, aquel día empieza nuestra cuenta regresiva.
Sin el ánimo de minimizar al sistema nervioso autónomo, encargado de los movimientos o funciones involuntarias, tales como: mantenimiento de la temperatura corporal, respiración, palpitar del corazón, digestión, etc., el otro sistema fabuloso, el nervioso central, es el que prácticamente nos eleva como especie al diferenciarnos con el lenguaje del resto de animales.
¿Qué más tienen en común estos tres sistemas? El ser humano ha logrado conocer más sobre estos en los últimos cien años, que quizás en toda su historia como bípedo. 
Y con el fin de conocer más sobre estos, los gobiernos, las universidades, los investigadores, invierten exorbitantes fortunas para intentar conocerlos más. Algo en común sobre ellos es que tampoco conocemos con certeza ni sus principios ni podemos imaginar su fin. A lo mucho, lo máximo a lo que podemos aspirar es a especular con bastante inexactitud en el continuo, el estadio intermedio en el que se hayan. ¡Nada más! 
Por último, el supuesto día en el que podamos responder a la primera pregunta, su principio, será cuando hayamos trascendido como especie; pero pudiera ser que no lleguemos a hacerlo si seguimos maltratando a nuestro planeta. 
Y si hacemos conciencia sobre lo que estamos dejando a las futuras generaciones, podría ser que alarguemos nuestra estadía aquí y entonces en aquel tiempo dejaremos de especular sobre su principio, habremos alcanzado la sabiduría y el conocimiento para curar enfermedades hoy incurables, mejorar el estándar de vida, acabar con la pobreza y desarrollar los medios para que los hijos de nuestros bisnietos empiecen a colonizar el Sistema Solar. 
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