Actualizado hace: 12 horas 55 minutos
Tres hermanas aún enfrentan a la tragedia

Cuando María Chóez y su hija Laura suben a un bus enfrentan miradas de rechazo. Incluso hay pasajeros que se apartan de ellas.

Viernes 27 Julio 2018 | 07:00

En esos momentos, Laura entristece. María le da un abrazo.  

Ella contó que Laura Ávila tiene 12 años y el 80 por ciento de su rostro  marcado por las cicatrices de un incendio.
La niña sufrió las quemaduras hace ocho años, cuando una vela cayó sobre el toldo de su cama y originó un incendio que causó la destrucción de una casa de caña. 
Aquello sucedió el 8 de diciembre del 2010 y el fuego también afectó a sus hermanas, Erika y Jennifer.
Las tres resultaron con quemaduras de tercer grado en todo el cuerpo, pero Laura fue la más afectada. Tiene cicatrices en los brazos, manos, espalda, en las piernas y aún debe someterse a una cirugía plástica en el rostro.
La operación no tiene fecha. 
Las otras menores también deben ser sometidas a cirugías, pero en los brazos.
“Las secuelas de esta tragedia han afectado tanto a mis hijas, que dos de ellas sólo utilizan buzos para que no les vean las quemaduras. Otra tiene el rostro desfigurado”, expresó María.
Este incendio ocurrió en el barrio Buenos Aires de la parroquia Leonidas Proaño, de Montecristi, cuando hubo un apagón en el sector. 
En ese momento, María prendió una vela en el cuarto de las niñas y de pronto sucedió el incendio.
“Mi esposo y mi suegro sacaron a las niñas de la cama, porque estaban a punto de morir carbonizadas”, manifestó María.
Esta tragedia se produjo cuando Laura tenía 4 años de edad, Erika 7 y Jennifer 8. 
Las dos últimas ahora son adolescentes y las quemaduras que presentan en sus rostros las cubren con el cabello.
 
Ayuda. Las tres hermanas deben usar cremas toda la vida, pero  llevan ocho meses sin ubicarse ninguna pomada en la piel.
Su padre, José Ávila, trabaja en una fábrica de atún, y  el dinero que gana sólo les alcanza para comprar los alimentos y pagar los pasajes del bus para que vayan al colegio.
Por ese motivo han dejado de comprar cremas: Nivea y Lubriderm. 
Por eso, María pide ayuda económica para adquirir las cremas, porque la piel de las menores ha comenzado a enrojecer.
También solicita ayuda psicológica para que sus hijas  muestren el rostro sin ningún temor.
Esta familia vive en la calle principal del barrio Buenos Aires y para alguna ayuda se pueden comunicar al número de celular 09-8001-7824. 
Viven en una casa de ladrillo con cerca de caña.
Las tres hermanas deben permanecer en chequeo médico permanente en el hospital Rafael Rodríguez Zambrano de Manta, hasta que sean mayores de edad, se informó.
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