Actualizado hace: 10 horas 36 minutos
Politica
En medio año se rompió la alianza de Correa y Moreno

Eran amigos y viejos conocidos, ahora uno lo llama traidor y el otro califica su Gobierno como el más corrupto.

Lunes 25 Diciembre 2017 | 04:00

En cuestión de meses la relación entre coidearios de un mismo movimiento, el expresidente Rafael Correa y el actual mandatario Lenín Moreno, fue transformándose desde el cambio de estilo del actual líder del movimiento político Alianza PAIS.

La pugna con Correa empezó a raíz del indulto que Moreno concedió a líderes indígenas que estaban privados de la libertad por llevarle la contraria al gobierno de la “década ganada”. 
Al mismo tiempo, Moreno empezó su reconciliación con varios sectores a través del “diálogo nacional”, criticado y tildado por Correa como un retroceso a la labor de su Gobierno.
Sin embargo, la gota que derramó el vaso, la que también provocó la división del bloque de asambleístas de Alianza PAIS (AP) en “morenistas” y “correístas”, fue el decreto ejecutivo número 100. 
En ese documento Moreno le quitó todas las funciones asignadas al vicepresidente Jorge Glas, hoy sentenciado a seis años de prisión como autor de asociación ilícita en la trama de sobornos de Odebrecht.
La decisión de Moreno se dio luego de que Glas denunciara que se está “orquestando el retorno del viejo país a través del reparto, del tongo”.
Con el decreto, Moreno también privó a Glas de usar los vehículos públicos y el avión presidencial.
Posteriormente, el primer mandatario realizó una exhaustiva revisión de la economía nacional y activó un plan de austeridad que fue desde limitar el gasto público hasta la venta de varios inmuebles del Estado.
Un examen similar se aplicó en el sector petrolero, revelando incluso serios daños en las áreas ya repotenciadas de la Refinería de Esmeraldas y la falta de interesados para la construcción de la Refinería del Pacífico, lo que provocó una mayor división entre los principales líderes del movimiento oficialista.
A la par, Moreno también impulsó una consulta popular de siete preguntas, que fue conformada con las propuestas de varios sectores y gremios. Entre las preguntas constan leyes decretadas en la pasada administración como la derogación de la llamada Ley de Plusvalía y la prohibición de la reelección indefinida.
Tanto el juicio de Glas como la consulta popular, las dos decisiones políticas más controversiales del Gobierno de Moreno, generaron que el bloque oficialista de AP se dividiera en dos.
División. La pugna dentro del movimiento provocó que la secretaria ejecutiva de AP, Gabriela Rivadeneira, separara de la presidencia del movimiento a Moreno y nombrara a Ricardo Patiño como presidente de esa organización política.
La decisión, a su vez, conllevó a que el bloque de asambleístas se dividiera en dos y que se conformara un subbloque dentro del Legislativo conocido como “Revolución Ciudadana”.
Con la separación, el destino del movimiento se centra en lo que se pueda aprobar en la consulta popular, debido a que el grupo oficialmente reconocido para hacer campaña es el de Lenín Moreno y no el liderado por Patiño y Rivadeneira.
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