Actualizado hace: 8 horas 44 minutos
Mocache
Anhela una prótesis

Santa J. aún llora al recordar el día en que su hija de once años perdió su brazo izquierdo.

Domingo 24 Diciembre 2017 | 11:00

En su mente se repiten como escenas de una película el momento en que llegó al centro de salud y vio a su niña acostada sobre una camilla sin una de sus extremidades.

“Quería que todo fuera una mentira, hubiera dado mi vida para que ella no perdiera su brazo”, recordó entre lágrimas.
Minutos antes del accidente, la pequeña junto a su hermano de doce años, y su primo, quien conducía la moto, iban a la escuela cuando al poco tiempo de haber salido de la casa ocurrió la tragedia.
Una de las mangas del abrigo que llevaba puesto “Sandra” (nombre protegido) se enredó en el aro de la llanta trasera de la motocicleta que terminó arrancando el brazo de la menor.
La desesperación se apoderó de “Sandra”, su hermano y su primo, quien la llevó hasta el centro de salud de Mocache, ahí los médicos la estabilizaron y trataron de controlar la hemorragia. Luego fue trasladada al hospital del Seguro Social de Quevedo donde fue intervenida quirúrgicamente.
>TIEMPO. Cuatro meses y 16 días han pasado desde el 9 de agosto. Muchas cosas han cambiado para la familia que habita en el sector San Ignacio, de Mocache.
Poco a poco la menor se ha ido recuperando físicamente de las heridas, aunque el dolor emocional aún permanece. Pese a ello, su entusiasmo, alegría y ganas de ser una mujer policía persisten. Anhela obtener una prótesis (brazo artificial) para volver a ayudar a su mamá  y cuidar de sus hermanos menores.
Jairo C., padre de la menor, indicó que hay momentos en que su hija asimila su situación, pero hay veces que se deprime al ver que no puede, aún, realizar sus actividades como antes.
“Mi niña es muy hacendosa, le gusta ayudar en la casa, cuidar a sus hermanos, y ahora se siente limitada por no poder colaborar en el hogar como antes”, confiesa el agricultor, quien con la ayuda del municipio ha podido terminar de construir su vivienda.
“Me ayudaron con el sistema eléctrico y parte del cemento para mi casa. Cuando ocurrió el accidente vivíamos en una casa de un familiar”, señaló el hombre, asegurando que ninguna otra entidad pública ha ayudado a su hija.
“No he tenido la visita de ninguna autoridad de los ministerios, ni médico ni psicológica ni de educación. La bebé a veces regresa con malestares de las terapias que se le realizan en el hospital del Seguro Social, sin embargo así debe ir a clases”, comentó el padre de seis hijos de 12, 11, 7, 6, 2 años y la última de ocho meses. “Estoy orgulloso de mis seis hermosos hijos”, indicó dibujando una sonrisa de amor hacia sus pequeños y, aunque a veces tienen limitaciones económicas, asegura que la prioridad es cuidar de María.
“Yo aún no asimilo lo que le ha pasado, tengo sueños donde la veo con su brazo,  pero despierto y debo aceptar la realidad”, comentó,  precisando que al primo de la menor, quien conducía la moto el día del accidente, tampoco le ha sido fácil superar la tragedia. “Se sentía culpable, pero le hemos hecho entender que fue un accidente, lo ocurrido con mi hija no ha sido fácil para nadie de la familia”, precisó Jairo.
>TERAPIAS. Todos los días, desde Mocache hasta el hospital del Seguro Social de Quevedo, debe viajar Sandra para las terapias físicas de recuperación. La falta de recursos económicos hace que a veces la menor no acuda a las citas médicas. “Hay días que la niña debe ir dos veces a terapia, en ocasiones se ha hecho difícil enviarla, por eso espero la ayuda del Ministerio de Salud para realizar las terapias en la casa y evitar los viajes diarios de Mocache a Quevedo. Incluso ella sabe llegar agotada y así debe asistir a clases”, señaló el padre de familia, quien subsiste por su trabajos agrícola.
 
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