Actualizado hace: 1 hora 32 minutos
Babahoyo
Recuerdan a sus hijos con una misa

Alas 19h00 de hoy María Martillo y Rosa Acurio estarán presente en una misa que se realizará en la catedral en honor a sus hijos.

Martes 19 Diciembre 2017 | 04:19

 Ellos fueron las víctimas mortales de la explosión de una bodega de petardos el 19 de diciembre del 2016, en las calles 10 de Agosto y 18 de Mayo, frente  a la antigua planta de la Empresa Eléctrica, en Babahoyo.

Rosa, madre de Carlos Olivo Acurio, de 19 años, ayer compró dos ramos de flores y fue al cementerio de la parroquia Barreiro. 
Primero visitó la tumba de su hijo, donde sus ojos se llenaron de lágrimas. La mujer recordaba que con la muerte de su primogénito se acabó la alegría del hogar, porque él desde que iba llegando a casa empezaba a silbar, pidiendo se le sirviera la comida. 
Vacío.  “En casa se lo extraña, incluso hasta mi segunda hija se ha querido cortar la venas por el vacío que nos dejó en el corazón. Yo no sabía que él estaba trabajando en esa bodega de petardos. Cuando me enteré me quedé sorprendida porque él laboraba en un almacén del centro de la ciudad, y en sus ratos libres embarcaba arena a los carros a la orilla del río”, sostuvo Rosa, quien afirma que su vida cambió a raíz de esta tragedia.
Carlos Olivo tenía quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo y falleció la madrugada del 1 de enero del 2017 en Guayaquil.
Posteriormente, Rosa visitó la tumba de Carlos  Martillo, de 20 años, quien murió mutilado y se encuentra sepultado en el mismo cementerio.
Rosa comentó que los dos chicos eran amigos y siempre estaban pendiente del uno al otro.
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