Actualizado hace: 9 horas 39 minutos
Babahoyo
Hasta morirse es caro

"Es que todo cuesta”, así lo asegura Victoria Ramos, quien recuerda que hace más de tres años su tío murió de un infarto al corazón y los gastos fueron un dinero que al momento no lo tenían.

Lunes 18 Diciembre 2017 | 04:00

 Ramos recuerda que sus familiares tuvieron que gastar más de mil dólares, ya que los caramelos, galletas, café comida, el féretro y la bóveda, “son gastos que cuando uno está vivo no los planea”.

Ella afirma que tiene una cuenta donde guarda dinero, porque no quiere dejarle gastos a sus parientes, “todo es caro y en la situación que nos encontramos no es fácil conseguir mil dólares de un día a otro”, indicó.
A pesar de no querer dar más detalles de la situación, indicó que todos deben de dejar un porcentaje de dinero guardado, porque los gastos son muchos, “cuando la muerte llega de imprevisto hay que andar de un lado a otro para coordinar todo para el velorio”.
Gastos fuertes.  Hasta para morir es caro, así lo dice Alejandro Monserrate, quien cuenta que aún no ha tenido esos gastos directamente pero ha escuchado lo que sus familiares comentan sobre los gastos mortuorios.
Monserrate afirma que las bóvedas están costando entre 300 a 400 dólares dependiendo el lugar.
Comentó que la vida se trata de gastar y ahora todo se ha vuelto comercial, “años atrás solo era el féretro y nada de sillas carpas”, dijo.
Recuerda que cuando habían difuntos en el campo, las personas que llegaban al velorio se sentaban en cualquier tronco de madera y no se necesitaba tantas sillas, “si llovía se cubría con una lona y listo”, dijo.
Agrega que cada año los féretros tienen diferentes diseños, “los más caros tienen diseños exclusivos, yo no quiero tantos lujos el día que Dios que llame”.
Víctor Avendaño, dueño de la funeraria Avendaño, cuenta que las cajas varían de precio.
Desde 400 a mil dólares es el precio de los féretros, donde asegura que el servicio lo brinda completo.
“Incluye sillas, carpas e inclusive les brindamos unas galletas y café”, dijo.
Señala que ya son 60 años vendiendo féretros, “ahora mis hijas me ayudan, ya que cuando alguien muere para los familiares son los tiempos malos, pero para nosotros los buenos”, dijo.
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