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¿Por qué no hacemos como China?
¿Por qué no hacemos como China?
Por: Melvyn Herrera
melvynherrerac@hotmail.com

Lunes 18 Diciembre 2017 | 04:00

La República Popular China es un país que profesa la doctrina comunista que en Rusia en 1917, por medio de la revolución bolchevique, transformó esa nación y contagió con esa tendencia política a otros países. La más pronta fue su vecina y empobrecida China, por medio de Mao Tse Tung, prosiguiéndolo más líderes que poco a poco consolidaron el acelerado progreso mostrado por esa nación. 

Los últimos terminaron convirtiendo a ese país comunista -paradójicamente- en un paladín del capitalismo, siendo muchos países, entre ellos Ecuador, clientes de su gran sistema bancario, porque China lo que más tiene es el dinero que le da su asombrosa capacidad de producción, la que desde sus inicios se basa en la inversión extranjera; siendo ésta técnica y económica. Y esto no me lo han contado, en un par de semanas que hace poco por allá estuve, lo vi con mis propios ojos. El nivel de vida, seguridad, trabajo y más índices del progreso, son admirables, de aprender e imitar.
Todo esto es producto de la capacidad de trabajo del pueblo, la honradez de sus servidores públicos y la habilidad de ellos para transmitir confianza a los inversionistas del mundo entero para que muden allá sus fuentes de producción, con la seguridad legal y estímulos de variada índole que les dan las Zonas Especiales de Desarrollo Económico (ZEDES), fundadas en regiones donde la pobreza antes se enseñoreaba, transformándose luego en polos de desarrollo. Una de las últimas que se han creado es una emulación de la californiana “Silicon Valley”, donde ya producen lo último en tecnología, con los consiguientes empleos y todo lo positivo de esa necesidad humana que aquí escasea. Es corto este espacio para abundar en lo que ahora es China. 
Todo esto a propósito de la aprobación en nuestra Asamblea de una controvertida ley que supuestamente reactivará la alicaída economía que dejó el régimen anterior; pero ahí no hay una sola letra sobre las ZEDES y su aplicación, que en nuestro vigente Código de la Producción existe. Por ello la pregunta del título de esta nota ¿por qué nuestros gobernantes y asambleístas no usan esta antigua herramienta de desarrollo, si solo hay que copiar como en China y muchos otros países, usándola, han beneficiado a sus pueblos?
Al momento duerme en la Asamblea un proyecto presentado por un manabita para crear ZEDES turísticas en Esmeraldas y Manabí que compensen los daños del terremoto; sería bueno que aprobadas, junto con una ZEDE ya existente en el Guayas en la línea de tecnología, ambas iniciativas sean aquí el comienzo de lo que China y otros países exitosamente utilizan desde hace tiempo para generar trabajo y progreso. 
 
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