Actualizado hace: 16 minutos
Un curita “cetáceo” bendijo al Delfín SC

El sacerdote Alberto Benavides recita de memoria los nombres de los jugadores del Delfín como si se tratara del padrenuestro.

Jueves 13 Julio 2017 | 04:00

El párroco de la iglesia Divino Niño lleva puesta una camiseta del Delfín. Se emociona cuando habla del equipo “cetáceo”, porque ve en ese club algunos de los valores que él predica: unión, sacrificio, generosidad.

“Murillo es el que más asistencias ha dado porque es alguien generoso: da pase para que Ordóñez o Garcés metan el gol. Eso es generosidad”, explicó ayer, un día después de que celebrara la misa de agradecimiento en la iglesia de la Virgen de Monserrate en Montecristi, en la que participaron jugadores, hinchas y directivos del ganador de la primera etapa del torneo nacional.
La misa se dio después de una caminata que salió desde Manta. Durante la ceremonia, el sacerdote habló del sacrifico del equipo por darle una alegría a Manta. Muchas veces, los feligreses rompieron en aplausos cuando el padre Alberto nombraba a los jugadores que estaban en misa (Carlos Garcés, Francisco Silva y Luis Luna).
El bautizo. Benavides nació en Rocafuerte, pero desde el 2004 está en Manta como párroco de la iglesia Divino Niño. Allí ha hecho amigos, entre los que incluye a expresidentes de Delfín.
El año pasado José Delgado, actual presidente del club, llegó a la parroquia del padre Benavides a participar de un bautizo.
El sacerdote le confesó que era seguidor de Delfín. Delgado le prometió que le mandaría entradas para el siguiente partido, y desde entonces Benavides recibe boletos cada vez que el “cetáceo” juega de local.
En abril de este año, el presidente del club le pidió que fuera a bendecir el camerino del complejo Los Geranios. Así lo hizo, y allí también dio una charla motivacional. Les dio las gracias por haber devuelto la alegría a una ciudad que el año pasado fue golpeada por el terremoto, y les habló de la palabra resiliencia, que es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad.
“Cuando un equipo está unido y cree en sí mismo, puede lograr grandes cosas”, resumió el sacerdote, quien suele pedir a Dios en las misas por Delfín.
Amor al fútbol. El sacerdote recuerda que cuando era niño iba al estadio Reales Tamarindos a ver jugar a Liga de Portoviejo, equipo del que también es seguidor.
“Iba al estadio desde cuando los asientos eran de madera”, recordó.
De ese tiempo nació su amor por el fútbol. Cuando vino a Manta empezó a seguir a Delfín. Iba al estadio Jocay y apoyaba como un hincha más.
Pero nunca, como este año, el papel del sacerdote Benavides ha tomado tanto protagonismo en un equipo que se siente bendecido por Dios.
 
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