Actualizado hace: 2 horas 9 minutos
Santo Domingo
Balanza oficial en “La 17”

Después de comprar pescado en el mercado mayorista de mariscos, lo primero que hace José Secaira es dirigirse hasta una carpa de la Intendencia.

Miércoles 05 Julio 2017 | 04:00

 Allí el comerciante tiene la oportunidad de cerciorarse de que ha pagado por el peso justo colocando sobre una balanza oficial su compra.

“Era una costumbre que se llevaban una o dos libras en cada compra, si adquiría veinte libras le pesaban 18, eso para nosotros que vendemos al por menor es pérdida”, asegura Secaira.
Para Freddy Cedeño, otro cliente que ayer compró en el mercado ubicado en la cooperativa 17 de Diciembre, la balanza “es muy beneficiosa”.
“Es bueno que la romana siempre pase aquí, así se paga por lo exacto”, señala  Eugenia Zambrano.
 
Hasta un quintal. Desde hace aproximadamente un mes la Intendencia General de Policía instaló la carpa y la balanza que pesa hasta un quintal.
Un funcionario de la entidad permanece en el sitio, desde las 09h00 a 12h00.
El hombre se encarga de cerciorarse del peso y en caso de que falten onzas o libras se dirige hasta el puesto donde se efectuó la venta. 
La entidad informó que se debe hacer una reunión con los comerciantes para establecer sanciones.
“Anteriormente habían muchas fallas en el peso, se trata de un proyecto que nos hemos planteado implementar en todos los mercados”, dice Tania Mendoza, intendenta.
Según la autoridad, los vendedores han acogido bien el funcionamiento de la carpa y de la romana que permanece a disposición de los usuarios durante todo el día.
A diario al menos 100 personas llegan a comprobar del peso del marisco por el que han pagado.
 
Más balanzas alteradas. En días pasados, un comisario señaló que los centros de abastos que expenden mariscos eran los sitios donde se decomisa en mayor cantidad balanzas.
Según, las autoridades los comerciantes que más procesos administrativos enfrentan por estas situaciones son los que se ubican en el mercado de mariscos de la cooperativa 17 de Diciembre y en el mercado municipal temporal, que se ubicaba en el Recinto Ferial.
Rubén Chinga, vendedor de pescado y cangrejos, dice que “muchos por no subir el precio a los compradores le ponen peso a la balanza”.
La Intendencia informó que los comerciantes que trabajen con romanas adulteradas se enfrentan a un proceso administrativo en el que deben demostrar su inocencia. De ser culpables, deben pagar una sanción económica y si es reincidente le pueden clausurar el puesto.
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