Actualizado hace: 2 horas 1 minuto
Tradición
Con zapateos se toman la plaza de Cotacachi

Desde las 04h00, antes de los primeros rayos de sol, las comunidades indígenas cercanas a Cotacachi se preparan para la Toma de la Plaza.

Martes 04 Julio 2017 | 04:00

Se trata de un ritual ancestral que ha sobrevivido a la conquista española, las dictaduras y a los regímenes democráticos; y ha servido a la construcción de la identidad de los pueblos, destaca agencia Andes.

Los participantes, en su mayoría hombres adultos que se identifican como guerreros, van disfrazados con zamarros y con látigo en mano (una representación burlesca de los capataces de las haciendas), otros llevan chaquetas militares o policiales, unos cuantos usan sombreros negros con algunos símbolos extraños, algunos máscaras y otros.
Todo esto con la intención de representar la rebelión ante el poder y ante las demás culturas implantadas, o simplemente para fusionar sus gustos con las costumbres ancestrales. De hecho, muchas personas vienen desde otros países para participar en esta celebración que se realiza una vez al año.
El ritual comienza cuando los hombres entran en la casa de sus vecinos y bailan en sus patios, forman círculos que representan el tiempo que gira y que les da sus estaciones de cosecha y de intercambio. De los vecinos reciben comida y bebida que les da fuerza para zapatear durante todo el día. Después de eso bajan corriendo desde sus comunidades hasta la plaza central de Cotacachi, símbolo del poder de la ciudad.
Significado. Su ubicación estratégica, frente a la Municipalidad y a la Iglesia, encierra toda la historia de lucha, resistencia y emancipación de los pueblos indígenas que se revive con cada celebración del Inti Raymi (desde el 21 de junio en el solsticio de verano). Con la llegada de los españoles llegaron las fiestas de San Juan y San Pedro, pero los indígenas supieron adaptarlas a su manera y se apropiaron de ellas.
Ritual. La Toma de la Plaza empezó en la colonia con el primer levantamiento indígena y continúa realizándose cada año en Imbabura para recordar la identidad de los pueblos indígenas.  
Es la forma de decir que están presentes, que seguirán allí y que su cultura es más fuerte cada día. También es una forma de agradecer al taita Sol y a la Pachamama por los frutos de la cosecha que los alimenta todo el 
año.
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