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Serie A.
‘La Tuca’ es un símbolo de lucha

Roberto ‘La Tuca’ Ordóñez se convirtió en el símbolo de Delfín contagiando a todo un equipo con su espíritu de lucha.

Lunes 03 Julio 2017 | 04:00

Dentro de la cancha parece un gladiador, no hay forma de pararlo, al menos que se le haga falta o que se lo anticipe. Con la pelota en los pies va hacia adelante pasando a los defensores que chocan contra él y rebotan.

El tiempo hizo fuerte a ‘La Tuca’. Diez años actuando en el Ascenso y en la Serie B lo convirtieron en un jugador que no se rinde hasta cumplir su objetivo. 
“Si quieren pararme deben anticiparme, porque si voy de frente y tengo por delante a tres defensas, yo voy sin miedo y los paso”, ha declarado el esmeraldeño. Con 32 años llegó a Delfín en busca de gloria. Tenía en mente clasificar a un torneo internacional y lo ha logrado. Con un año más de contrato, el esmeraldeño jugará la Copa Libertadores con el cetáceo en el 2018, en el primer torneo internacional que disputará.
LOS GOLES. ‘La Tuca’ lleva siete goles en la etapa y una asistencia. No es el más goleador del plantel,  pero algunos de sus tantos han sido vitales para mantener la moral del equipo en alto. 
Uno de ellos fue ante Independiente del Valle en Sangolquí. Delfín perdía 1-0 y se acababa el partido. Centró Murillo y Ordóñez pareció colgarse en el aire unos segundos para conectar un cabezazo a red. Era el 1-1. “Tengo esa virtud, puedo colgarme un segundo en el aire”, declaró después.
Otro gol importante fue ante Emelec en Guayaquil. Asimismo, Delfín perdía 1-0 y el partido estaba por terminar. Centró Malán y Ordóñez cabeceó el 1-1.
Pero nada se iguala al grito del que es, quizás, el gol más importante de lo que va del año para Delfín por todo lo que estaba en juego. Iban 1-1 Barcelona y el cetáceo, en Guayaquil. ‘La Tuca’ recibió fuera del área, recostado sobre la izquierda, y tenía por delante a Aimar. Fue hacia adelante, abrió la pelota ante la marca de Aimar y sacó un zurdazo cruzado para el 2-1. El gol valía la etapa y demostró la unión de un equipo que había prometido ganar el partido por la mamá de Ordóñez, que estaba seriamente enferma. Por ese gol y por los dos que anotó ayer, ‘La Tuca’ es la figura de este equipo en el que predomina el esfuerzo colectivo.
PEDRO ORTIZ FUE UN CERROJO 
En 21 partidos jugados apenas le anotaron 13 tantos. La cifra demuestra que fue el ‘arquero del semestre’, el que menos goles recibió. 
Pedro Ortiz consolidó el trabajo de un equipo en el que la línea defensiva jugó un papel vital para llevar al equipo a la final. 
El golero esmeraldeño además hizo tapadas clave durante toda la primera mitad del año. De reacción felina y buena ubicación, Ortiz tiene en sus manos gran parte de la responsabilidad del momento histórico por el que atraviesa el equipo cetáceo. 
MATÍAS DUFFARD, EL MOTOR DEL EQUIPO 
Junto a Luis Luna formaron otra de las grandes duplas del equipo: la de la media cancha. 
Duffard, sin embargo, le dio más juego al cetáceo y lo hizo un equipo de ida y vuelta. 
No marcó goles, pero es el jugador que más pelotas robó, una estadística que no se lleva las miradas, pero que es vital en el juego. 
Cuando el equipo lo necesitó, el uruguayo llegó a jugar solo en la zona medular y no lo sintió, corrió igual copando toda la zona. 
Su trabajo lleva sacrificio e implica volver a empezar en cada pelota robada. 
JACOB MURILLO, EL ASISTIDOR 
El nacido en Chambo, Chimborazo, es el mejor asistidor del Delfín, suma un total de diez pases gol. Sin lugar a dudas es el jugador más desequilibrante de la etapa en el cetáceo. 
Corrió por el extremo izquierdo y nunca se cansó de tirar centros rasantes y altos para que Ordóñez y Garcés coronaran. 
También asistió con tiros de pelota parada. 
Como extremo o como interior por izquierda, Murillo puso la velocidad y la gambeta en este Delfín finalista. 
CARLOS GARCÉS, EL MÁS GOLEADOR 
Es el rostro del gol de Delfín. Nueve tantos ha anotado en lo que va de la etapa. Ha demostrado que también puede defender en la salida del equipo rival y presionar sobre el volante de contención contrario. 
Guillermo Sanguinetti lo hizo un jugador de sacrificio y también lo puso en el centro del área para que le quedaran más pelotas. Su compañero de ataque, Roberto Ordóñez, salía más. Garcés, mientras tanto, se hacía un espacio para quedar de cara al arco y poder gritar “gol”. 
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