Actualizado hace: 12 minutos
Cuba
Se inyectó vih

Gerson Govea había visto morir a amigos que lo hicieron, pero aun así se inyectó el VIH. Sobrevivió.

Sábado 01 Julio 2017 | 04:00

Es el último de los llamados frikis (extravagante) cubanos que practicó este singular credo de rebeldía en el mundo ligado al punk. Han pasado 17 años desde que se inoculó el virus para evitar el acoso policial. “Conseguí un amigo que me dio la sangre, yo mismo se la extraje y me la puse”, cuenta. El pelo largo, los aretes y tatuajes amortiguan sus 42 años. Gerson vive en lo que queda del sanatorio de Pinar del Río, en el oeste de Cuba, donde fue internado. Aunque nunca se arrepintió, confiesa que quiere llegar a los 50. En la modesta casa lo acompaña Yohandra Cardoso, su esposa de 44 años, enferma de sida y a quien le amputaron las piernas en el 2005. Frenética, empuja la silla de ruedas en el espacio decorado con afiches de Sex Pistols y Ramones (bandas de punk). El día para ambos comienza con un cóctel de antirretrovirales. Gerson se inició en el metal y después abrazó el punk; a Yohandra siempre la sedujo el rock. Antes de conocerse en el 2000, en el sanatorio, los hermanaba la discriminación por sus gustos. “Nos veían como indeseables”, dice Yohandra. “A los hombres los acusaban de peligro social”, añade. Son una pareja de frikis, una suerte de hippies a la cubana: rebeldes, amantes del ron, el sexo libre y el rock, la música del enemigo de la Guerra Fría. Una hostilidad de 54 años que Cuba y Estados Unidos terminaron diplomáticamente en el 2015. 

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