Actualizado hace: 5 horas 1 minuto
No le gusta ser un jubilado

El médico César Acosta Vásquez será homenajeado en Manta.

Martes 27 Junio 2017 | 04:00

 La jubilación no es algo que los médicos pueden curar”. La frase la dice el doctor César Acosta Vásquez, quien reconoce su rechazo a la jubilación.

Él cree que esta situación es “horrorosa” después de trabajar toda una vida. 
“Claro que leo, me ocupo en algunas actividades del hogar, juego con mis nietos; pero no es suficiente. Uno añora terriblemente  el tiempo transcurrido haciendo lo que quería hacer”, expresa.
Él recomienda a los trabajadores esperar que la ley indique el momento de salida, pero  que no se desesperen por una jubilación. El que se jubila empieza a morir, señala.
Servicio. Acosta, de 80 años, extraña su ejercicio médico, sobre todo en el hospital, donde no solo fue doctor, sino guía de los internos egresados de la Universidad Eloy Alfaro. También añora la docencia universitaria.
Ahora ejerce  poco la medicina. Hay casos especiales de viejos clientes que insisten en que los trate. “Para eso tengo el apoyo de la Clínica Centeno, cuyo dueño me presta un consultorio”, revela. El suyo se destruyó con el terremoto en la Clínica Manta.
Necesidad. Acosta destaca que en los últimos 30 y 40 años han ganado el  progreso y la tecnología en el campo de la medicina. Por eso existe la necesidad de pensar en el futuro y en la preparación de los jóvenes médicos en especializaciones de trascendencia. “Necesitamos profesionales con cinco y seis años de especializaciones completas”, afirma.
El 90 % del profesional médico egresado de la ULEAM, ahora último, se especializa en Brasil, Chile, España, México y Argentina con recursos propios y créditos con garantías similares a las que exigen a las grandes  industrias, cuenta.
Acosta pide que la labor del médico sea reconsiderada en la ley. Hay un código penal donde prácticamente es un delincuente común, anota.
“Cuando un abogado falla y pierde un juicio, no le siguen un juicio aparte. Cuando se cae una casa, al arquitecto no lo enjuician, pero el médico sí es acusado de mala práctica”, indica.
“Es verdad que el médico tiene que esforzarse para salvar vidas, pero no somos dioses”, expresa.
Ministro. Acosta será homenajeado en julio por haber sido el primer ministro de Salud que tuvo Manabí. Ese cargo lo desempeñó  durante un año. La designación se dio en 1967, en el gobierno de Otho Arosemena Gómez.
Como ministro de Salud emprendió una campaña nacional contra la poliomielitis.
Acosta fue alcalde de Manta designado en 1966. Como vicepresidente de la Junta Cívica, en 1975, declaró a Manta en paro cívico reclamando fondos para las obras de alcantarillado. Por este paro fue detenido y llevado prisionero durante varias días en un reparto militar en Quito. Al final se lograron las obras para la ciudad.
Acosta fue también gestor de la construcción del actual Hospital Rafael Rodríguez Zambrano y uno de los protagonistas para la creación de la Universidad Eloy Alfaro de Manabí. Además fue asambleísta.
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