Actualizado hace: 49 días 16 horas 38 minutos
Molino con historia

En varias comunidades ecuatorianas como Charqui, de Azuay, aún hay una generación que mantiene el ancestral e histórico sistema de molino de piedra.

Lunes 26 Junio 2017 | 03:00

 Este método, que funciona a fuerza de agua, es empleado por Amelia y Hermelinda Maldonado Ordóñez, relata el diario El Mercurio de la ciudad de Cuenca.

Para llegar a este pueblo andino hay que atravesar una vía angosta en forma de serpiente, que está lleno de vegetación y bañado por el río Charcay.
Durante el recorrido hay varias señales turísticas que indican por dónde dirigirse para llegar a los molinos de piedra, uno de los atractivos casi enigmáticos del sector, por la forma ancestral de machacar o moler los granos maduros.
 
Pastos. “Aquí los terrenos son caros, en donde más cuesta el suelo es en Nabón”, señala el joven fotógrafo acompañante del viaje y quien sirve como guía para llegar al sitio de los molinos. 
El lugar es un espacio marcado por la presencia de pastos y bosques de eucalipto. Cruzar un puente es la primera aproximación a los molinos de piedra, sistema que es parte de la vida y de la identidad del sector.
 
Molinos. Los molinos son muy antiguos, tienen más de 500 años.  
La casa donde se instala el molino es antigua. Sus paredes están hechas de adobe.
El molino se instala en una especie de terraza, desde allí se ve al río Charcay, que baña el pasto donde comen las vacas del sector.
El molino funciona con el agua. Una vez que la corriente llega al lugar donde se instala un canal hecho de madera, dirige la corriente y con la fuerza del chorro mueve las aletas de una inmensa rueda. 
Con el movimiento de la rueda se mueve la piedra de muchos quintales de peso, una piedra milenaria que, como elemento de decoración, tiene dos cruces católicas.
Granos de maíz, de cebada, trigo, alverjas, habas y todo lo que haya, se depositan en la tolva. 
Actualmente la actividad del molino ha disminuido. El agua para que funcione la rueda del molino debe tener mucha fuerza, dice Amelia, una de sus actuales dueñas.
 
Las dos partes. Ella explica que el molino se compone de dos partes, la piedra que está dentro de la casa, y la parte que queda bajo el sitio del molino y por donde se conduce el agua. 
Este espacio es una construcción de tres paredes hechas con las piedras del río, que son resbaladizas y están cubiertas de musgos propios de la humedad del lugar, agrega Amelia.
Acota que este molino es una reliquia histórica de la comunidad indígena, pues desde tiempos inmemoriales se ha hecho uso de esta técnica.
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