Actualizado hace: 15 minutos
Santo Domingo
La mujer y los detalles

Lunes 26 Junio 2017 | 04:00

 “Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros” Hebreos 13, 4.

Escribo este artículo mientras un vecino puso, a todo volumen, una ranchera en la cual se oye “Que no hay una mujer en este mundo que pueda resistirse a los detalles”. He escuchado muchas, muchísimas veces la mencionada estrofa y la canción. Sin embargo, hoy tienen un sabor diferente. He sido testigo, en este mes, de varios problemas matrimoniales.
Cabe añadir que todos estos líos tienen un factor común: que el esposo empieza a comprar flores, enviar serenatas, poner música romántica a todo volumen, etc., para que la otra persona vuelva a su lado. ¿Por qué será que los seres humanos insistimos en tener detalles bonitos cuando las cosas ya no tienen solución?
Hace tiempo, le pedí a un amigo que volviera a conquistar a su esposa, con la cual andaba enojado, que volvieran a conversar como cuando eran enamorados. La respuesta que me dio me dejó sin palabras: “¿Para qué?, dijo, si me deja, me consigo otra y listo”. Recuerdo que no pude decir nada más. Tiempo después, cuando lo abandonó, él vino a verme pidiendo que hable con ella para que volviera al hogar. Así somos los seres humanos. Un primer síntoma de que algo va mal en el matrimonio suele ser la falta de diálogo. Los cónyuges ya no conversan y si lo hacen es con monosílabos: “sí”, “no”, “tal vez”, “ya”. Este síntoma se agrava cuando del silencio cruel se pasa a los gritos. Las personas solo se gritan cuando física o sentimentalmente se sienten muy alejados. Miremos a un par de enamorados: nunca se gritan, se hablan al oído, nunca suben el tono de voz. Alguno dirá que el hombre debe dominar a la mujer y no debe ser así, por algo un pasaje del Talmud, el libro sagrado de los judíos, dice: “La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida y al lado del corazón para ser amada”. Creo que cualquier otra explicación sobra. 
San Pablo en la carta a los Filipenses también aconseja: “Maridos, amen a sus esposas, como Cristo amó a la iglesia hasta entregarse por ella” (Ef. 5,25). El ejemplo de amor, en este caso es el mismo Cristo. No hay persona que pueda resistirse a los detalles, ni varón ni mujer. Pero hoy les pido a los esposos, que los detalles sean antes de que ella o él se vaya de casa. Que las flores, canciones, tarjetas, invitaciones a comer, las ayudas a lavar los platos o a arreglar la casa sea ahora, no cuando la otra persona ya abandonó el hogar y lo sacó del corazón.
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