Actualizado hace: 60 días 2 horas 32 minutos
Santo Domingo
Un festejo sobrio

Ella luce impecable. Un vestido a la moda, tacones y una apariencia de recién salida de la peluquería.

Lunes 26 Junio 2017 | 04:00

 Dice que si alguien la mirara ahora, abstemia, no reconocería la imagen de la joven que se quedaba dormida en los portales de las casas del sur de Quito, donde vive.

La llamaremos Tatiana. Tiene 28 años y desde hace seis no consume alcohol. Su “romance” con el trago empezó a los 14 años, no le avergüenza decir que sus borracheras eran constantes, que había días en que en lugar de estudiar se dedicaba a beber y que perdió muchos momentos de felicidad con su familia por el alcohol.
“Pensaba que estaba bien y que al ser joven no tendría ningún inconveniente, pero la enfermedad (el alcoholismo) fue empeorando”, recuerda. 
Tatiana tocó fondo. Sus padres habían muerto y ella debía seguir viviendo.
“A las mujeres nos da un poco de vergüenza admitir que somos alcohólicas”, agrega. Ella pertenece desde hace seis años al Grupo 24 Horas Mitad del Mundo de Quito.
 
Un festejo. El sábado, Tatiana participó en una fiesta en la que más de un centenar de alcohólicos anónimos y sus familias brindaron con café, agua, jugo o cola el hecho de haber podido dejar esa droga que se llama alcohol.
El evento, en el que hubo música, baile y presentaciones artísticas, se hizo para celebrar los diez años de creación del Grupo 24 Horas Santo Domingo. 
Edwin Loor trajo esta iniciativa que comenzó en la Capital a Santo Domingo.
Él también fue alcohólico durante 20 años, estuvo cinco periodos en el grupo en Quito y hace 10 inició con este servicio en tierra tsáchila.
La organización atiende en las calles Latacunga y Manuelita Sáenz, en la cooperativa Liberación Popular, las 24 horas del día. “Todos los servicios que prestamos no tienen costo, porque la vida del ser humano es lo más importante”, señala Loor.
Él es el guía del grupo, “celebramos la sobriedad de nuestros compañeros. Uno a veces no reconoce cuando hay problemas con el alcohol”, dice en base a su propia experiencia.

Más. José es mecánico y forma parte del grupo. Él tuvo inconvenientes con su familia por su consumo de alcohol y drogas. Tiene 10 años sobrio. “En el grupo no hay doctores, nosotros hablamos de nuestro sufrimiento, de lo que nos pasó en las calles, así nos mantenemos lejos del alcohol”, afirma. 
A diferencia de los centros de rehabilitación, en 24 Horas Santo Domingo las cosas se hacen en base a la voluntad. “No vamos a capturar, nosotros transmitimos el mensaje, un borracho salva a otro borracho, no hay una pastilla para dejar de beber, solo para el chuchaqui”, explica el guía.
En Santo Domingo al grupo han llegado al menos mil personas, pero son pocos los que se recuperan. 
El alcohol no ve posición económica, ni sexo o religión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga al alcoholismo como una enfermedad incurable, progresiva y por necesidad mortal. 
Según los registros del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el abuso de esta sustancia produjo la muerte de 6.042 personas en 10 años, desde el 2003 hasta el 2013, es decir, un promedio de 604 por año.
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