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Se quedaron en Manabí por la calidez de la gente
La familia venezolana Villarroel - Calderón abrió un local de comida típica en Los Tamarindos.

Han llegado de varios países y se quedaron en la capital manabita por la calidez de su gente y por una mejor vida.

Viernes 13 Enero 2017 | 08:00

Como en muchas ciudades del país y del mundo, Portoviejo ha acogido a centenares de extranjeros que en muchos casos han llegado para quedarse y hacer de esta ciudad su lugar de residencia.

Una de las colonias que marca más presencia en la ciudad son los cubanos. De ese país es Luis Armando Small Howell. 
Él llegó a Portoviejo en el 2004 a formar parte del equipo de entrenadores de la Federación Deportiva de Manabí (FDM).
Este profesor de salto alto y salto largo optó por nacionalizarse luego de contraer matrimonio con una portovejense en el 2008. "Tengo dos hijos y me siento como un portovejense más”, dijo. 
Actualmente trabaja para la Federación Nacional de Atletismo.
Gregorio Pestana, también cubano, llegó a Portoviejo en el 2008. Él es entrenador de karate de la FDM.
Pestana ha decidido quedarse definitivamente en la ciudad, acompañado de su esposa y su cinco hijos, a quienes les está tramitando la llegada al país. 
Según dijo, le han ofrecido irse a vivir a Guayaquil, pero es algo que nunca lo haría. “Portoviejo es como mi Cuba, por eso he decidido quedarme aquí”, aseguró el entrenador.
VENEZOLANOS. Pero a la capital manabita también han llegado venezolanos. 
Aunque no hay datos oficiales de cuántos hay en Portoviejo, Yuselin Villarroel asegura que son unos 100 coterráneos.
Ella es de Venezuela y apenas tiene 6 meses en la ciudad. El proyecto de vida de Yuselin en Portoviejo incluye sacar un título universitario y obtener un trabajo formal. Ahora ella labora como vendedora de periódicos, algo que hace desde que llegó junto a su esposo y su pequeña hija.
De Venezuela también son José Hernández, Vessika Calderón y José Pinargote.
Ellos tienen en Portoviejo cinco años. Un mes después del terremoto de abril emprendieron un negocio de venta de comida típica de su tierra. 
Antes de llegar a Portoviejo vivieron en Guayaquil, pero no les gusto, por lo “acelerado” que se vive en esa ciudad, aseguró. 
“Portoviejo es más tranquilo, la gente es cálida. Es un lugar propicio para quedarse y echar raíces”, dice José, quien está enrolado en el equipo de baloncesto HR, actual campeón de la liga nacional de este deporte.
PERUANOS. La realidad de los peruanos en Portoviejo es distinta.
La mayoría de ellos se dedica a la venta de huevos de codorniz o de jugos medicinales, según comenta Juan Rojas. Él llegó a Portoviejo hace cuatro años. 
Ya está enamorado de una portovejense y piensa en tener una familia con ella, según dijo. “Llegué a esta ciudad por aventurar, pero me ha gustado y aquí haré mi familia”, agregó.
DATOS. El censo del 2010 registró la llegada de 31 cubanos y 641 peruanos al aeropuerto de Manta.
En este mismo año, 570 colombianos y 337 venezolanos arribaron a Manta.
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