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El turismo sin despegue en la zona rural de Manta

La zona rural de Manta tiene 10 playas, pero ninguna cuenta con salvavidas ni baños públicos.

Domingo 08 Enero 2017 | 08:00

El balneario de San Lorenzo, por ejemplo, tiene este problema. 

Allí, dueños de restaurantes como María Rivera comentan que al sector, a más de este tipo de obras,  le falta promoción turística.  
Dice que el balneario resulta agradable para los visitantes, pero muchos de ellos preguntan por los baños y duchas públicas.  “Esta es una playa familiar, mucha gente nos visita, solo tenemos las cabañas para ofrecer, pero nos faltan obras turísticas y que se difunda lo que ofrecemos”, indica. 
Lo que ocurre en San Lorenzo es solo una muestra de lo que sucede en la zona rural de Manta. 
Un territorio con bosques, playas y sitios arqueológicos que, según sus habitantes, no han sido aprovechados turísticamente. 
La zona rural comprende 23.239 hectáreas. Es decir, casi cuatro veces el tamaño de lo que es la zona urbana de Manta que mide 6.049 hectáreas. A los sitios turísticos del área se puede  acceder a través de dos opciones: la ruta Spondylus desde San Mateo o tomar la red vial rural que inicia desde Santa Marianita.   
Justamente esta parroquia es uno de los primeros lugares con los que se encuentran los turistas. 
Se trata de un sector de tres mil habitantes donde la pesca y el turismo son las principales fuentes de ingreso.
Allí hay bares y hoteles, pero Fabricio Acosta, propietario de un restaurante, señala que no cuentan con salvavidas, baños públicos, ni una buena señalización que indique lo que se puede hacer en la zona. “Tenemos mucho que ofrecer, pero falta ordenamiento y promoción”, explica. 
A 20 minutos de viaje, atravesando una vía rural  llena de huecos y baches, se encuentra el sitio Pacoche. 
Se trata de un sector  cuyos habitantes laboran en la pesca, sembríos y el tejido de artesanías. Al lugar también se puede llegar desde la vía Spondylus.  
Edilma Conforme lleva más de 60 años habitando  la zona. En los últimos días ella ha visto cómo varios carros pasan hasta el centro del pueblo llevando unas cajas de madera del tamaño de un ropero. 
En esas cajas van las piezas arqueológicas, fotografías y otros objetos que estaban en el museo de la Universidad Eloy Alfaro. Todas están siendo ubicadas en el museo de la zona para reactivar el turismo, dice Pedro Montalván, director del lugar.
Él aspira a que en unas semanas, no especificó cuántas, el museo esté habilitado y abierto al público. 
María Reyes, habitante de Pacoche, cree que la idea ha sido buena. El único problema, indica, es la falta de un transporte público permanente y barato. “Nosotros viajamos en camionetas que vienen desde Manta hasta Santa Marianita, algunas llegan hasta Pacoche solo cuando llevan muchos pasajeros al pueblo, cuando no se quedan en Marianita y nos toca fletar carros o esperar que alguien nos lleve”, expresa. 
En las camionetas cooperadas pagan dos dólares, comenta María Mejillón, otra moradora, pero cuando fletan un carro les cobran cinco dólares hasta Santa Marianita y 15 a Manta.
Ligüiqui. Por esta misma vía rural o por la ruta Spondylus se puede llegar  a otro sitio turístico llamado Ligüiqui.  En el lugar se han encontrado vestigios arqueológicos importantes como anzuelos hechos de concha, torteros (cerámicas semicirculares que usaban las mujeres para coser) y otros tipos de piezas que llaman la atención de sus habitantes. 
El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) promueve la preservación del patrimonio, pero el lugar no cuenta con un museo. 
Blanca Parrales, dirigente de la zona, reclama aquello.
Además manifiesta que falta promoción y señalización  en la ruta Spondylus para que la gente sepa las bondades de Ligüiqui. “Solo hay un letrero con el nombre del lugar, pero no dice que tenemos playas muy bonitas y una vista hermosa”, señala. 
Ella menciona que aquello  y el museo son muy importantes e incrementarían el turismo en este sector.        
La siguiente zona turística, y que se halla a unos 15 minutos de viaje desde Ligüiqui, es San Lorenzo. Allí viven unas 5.600 personas. 
En el lugar hay varios restaurantes, una playa cuyo principal atractivo es la anidación de tortugas y un mirador, llamado El Faro, que se encuentra en mal estado. Las escaleras de madera y hierro están destruidas.   
Kléver Reyes, presidente del gobierno parroquial, dice que realizan gestiones para que el lugar sea mejorado por el Consejo Provincial, pero aseguraque turísticamente ese es el menor problema. 
El dirigente sostiene que “les falta muchísimo en turismo”. Es por eso que tienen planes de una regeneración que atraiga a visitantes. 
La dirigencia de la zona, junto con el Municipio, tiene planificado construir un malecón ecológico (de madera). La obra aún no cuenta con presupuesto, pero los estudios empezarían el próximo mes.
Otra obra que requieren, afirma Reyes, es un espigón  (muro para proteger las aguas de un puerto). “Con algo como eso nuestras lanchas pueden salir tranquilamente y se puede ejercer el avistamiento de ballenas. Actualmente no lo podemos hacer porque las olas son muy fuertes y grandes en la orilla”, agrega. 
Un plan para la zona rural. Isidoro Montalván, concejal de la zona rural, manifesta que la promoción turística  en la zona rural no es suficiente. 
Aquello ha sido identificado por las autoridades municipales y, según Montalván, han elaborado un plan para impulsar el turismo  en estas  comunidades. 
Uno de los principales problemas, afirma, es la falta de señalización turística en la zona rural y aquello está contemplado en el plan que aplicarán este año. “La ruta Spondylus es muy frecuentada. Sería ideal identificar sitios donde se pueda realizar snorkeling, surf, parapente y otros deportes. También decirle a la gente dónde está el sendero del Mono, el museo de Pacoche y otros atractivos”, señala.
El funcionario dice que el problema de la falta de baños se presenta en todos los balnearios de la zona rural. 
La Resbalosa, por ejemplo, es un sitio donde hay restaurantes, pero no cuenta con servicios como duchas, baños ni escaleras para que la gente pueda bajar a la playa, añade el concejal.
Otro debilidad que ha identificado es la condición de las vías, como la de Santa Marianita a Pacoche y la de Pacoche a El Aromo. Ambas se hallan en mal estado. 
Según él, para solucionar el problema ya se ha hablado con el Gobierno Provincial y antes de mediados de año se hará el mejoramiento de las carreteras. “En Santa Marianita se está haciendo una vía a cuatro carriles que atraerá visitantes, entonces necesitamos que la vía a Pacoche esté expedita”, expresa.
Brenda Terán, directora municipal de  Turismo, manifesta que tienen varios proyectos para la zona rural, pero algunos están en espera por falta de presupuesto. 
Lo que sí van a implementar en los próximos meses es la habilitación de una ciclo-ruta desde San Lorenzo hasta Ligüiqui y la señalización turística en la zona rural. 
Todo esto forma parte del proyecto de promoción que impulsa el Municipio. 
También está en camino la implementación de baños en la zona rural a través de una empresa privada. “Es un proyecto ecológico valorado en 45 mil dólares, donde no se contaminará las playas”, indica.
Terán manifesta que parte importante del desarrollo del turismo es la misma comunidad, debido a eso están capacitando a los habitantes de estos sectores y dueños de negocios en atención al usuario y otros temas. 
Este año el presupuesto para el Departamento de Turismo es de 700 mil dólares, de los que 50 mil están destinados a la promoción.
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