Actualizado hace: 4 horas 51 minutos
AMBATO
Una tradición que se teje en telares

Juan Sisa recuerda que hace unos 32 años aprendió a elaborar los ponchos, que hoy son ícono de identidad indígena.

Miércoles 20 Julio 2016 | 03:00

Él es oriundo de la  parroquia Juan Benigno Vela de Ambato y cuenta que tiene un pequeño taller con telares manuales en el que elabora alrededor de 25 ponchos semanales, junto con su familia, para vestir a los pueblos indígenas de la provincia de Tungurahua.

Sisa explica que con el tiempo la técnica ancestral de la confección de los ponchos indígenas ha ido cambiando, debido a que algunos materiales ya no se encuentran.
“Para la confección de los ponchos ya no se utiliza como antes la lana de borrego o de alpaca, primero porque es más caro y segundo porque es difícil conseguirlo”, afirma el artesano de 53 años.
Refiere que ahora la confección de los ponchos se hace con hilo fabricado, como orlón o perlé, con el que incluso es más rápido de elaborar.
Telares. Según el artesano, laborar en los telares manuales es más trabajoso porque pasar los hilos que se requieren para un poncho se demora por lo menos dos días. 
La confección en sí es muy rápida, ya que se hacen alrededor de cinco prendas diarias.
Pero asegura que los clientes prefieren que se confeccionen en los telares manuales porque van tupidos (prensados), mientras que con máquinas eléctricas no se compactan con fuerza. 
“Por esa razón nosotros rescatamos esa manera de hacer los ponchos y trabajamos más con estos implementos”, menciona. 
Sisa además comenta que ahora los padres de familia mandan a confeccionar los ponchos para sus hijos desde muy tiernas edades, porque ellos quieren que los pequeños vistan los trajes autóctonos cuando hay alguna festividad en las comunidades. 
El ambateño indica que el color rojo de los ponchos predomina en las prendas de los tres pueblos asentados en el suroccidente y occidente de Ambato: Chibuleo, Quisapincha y Tomabela.
El tejido de los ponchos es parte de la transmisión de conocimientos ancestrales  que se dan por generaciones en los pueblos indígenas asentados en el país, añade Sisa. 
“Esta tradición ancestral de elaborar la vestimenta de nuestros pueblos no se perderá porque mis tres hijos, uno de ellos profesional, continúan con este trabajo, incluso se piensa hacer un taller más grande”, comenta Sisa.
Este artesano de Ambato no solo se dedica a la confección de ponchos de color rojo del pueblo Chibuleo, sino también para los nativos de pueblos como Quisapincha o los Tomabelas (originarios de la parroquia Pilahuín).
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