Actualizado hace: 13 minutos
Recuerdos que duelen

Un día antes de que se cumplieran tres meses del terremoto, varios bomberos de Quito volvieron a Tarqui.

Martes 19 Julio 2016 | 09:37

Las palabras quedaron atrapadas en la garganta y solo hubo un abrazo entre tres compañeros del Cuerpo de Bomberos de Quito.

Ellos llegaron nuevamente a Manta, casi tres meses después del terremoto del 16 de abril, y aunque quisieron hablar de la tragedia, debieron cambiar de tema para evitar llorar.
Sin embargo, el bombero Ángel Gutiérrez (43) decidió contar la experiencia que vivió mientras trabajó en Manta buscando personas bajo los escombros. Ellos llegaron el domingo 17 de abril y se encontraron con una ciudad devastada. No sabían por dónde empezar a buscar, pero alguien les dijo que vayan al hotel Miami. 
En ese hotel, ubicado en Tarqui, encontraron los cuerpos de dos mujeres. 
Cuando terminaron este trabajo, alguien les dijo “¡Vayan al Felipe Navarrete, hay gente viva allí debajo!”. No lo pensaron mucho y empezaron su trabajo. 
Gutiérrez es instructor del grupo Búsqueda de Personas en Estructuras Colapsadas (BREC), y aplicó todo su conocimiento en las labores de rescate.
La primera técnica que aplicaron fue la de llamado y escucha. Ellos (los bomberos) pedían hacer silencio a todas las personas que estaban a su alrededor, y luego preguntaban a todo pulmón “¿Hay alguien allí?”. 
Esta frase la repetían hasta tres veces, y luego empezaban a buscar donde creían escuchar algún ruido. 
Habían pasado dos días y Gutiérrez estaba por terminar su turno, cuando escuchó un pedido de auxilio que provenía de las entrañas de las ruinas. Después de varias horas rescataron a los esposos Vannesa Baque y José Pin, dos de las cuatro personas vivas que este grupo sacó de ese centro comercial.
Pero también sacaron muertos, y lo que más les causaba dolor era ver que entre estos había niños. 
Aquellos cuerpos le traían recuerdos de su hijo menor que falleció hace tres años, y, así mismo, en cada ingreso al edifico le pedía al alma de su vástago que lo acompañe.
Después de cada inmersión su ropa desprendía un olor a muerte que en ocasiones no podía soportar, manifestó. 
>A los tres meses. Un día antes de que se cumplieran los tres meses del terremoto del 16 de abril, volvieron a pisar suelo mantense. Pero esta vez los bomberos de Quito se reunieron con otros organismos de socorro para hablar de la experiencias y aprendizajes que les dejó la tragedia. 
El capitán Henry Silva estuvo en el edficio Felipe Navarrete y pudo ver que aún están las marcas y apuntalamientos que hicieron para ingresar al edificio. Él recordó los momentos que vivieron en ese lugar. Sin embargo, les complace ver que poco a poco el sitio va cambiando y ahora ya no hay escombros como el día de la tragedia. Todo luce más limpio. Aunque de su memoria y la de sus compañeros es difícil apartar el caos. Es por eso que reciben tratamiento psicológico para tratar de superar los traumas que les dejó esta tragedia. “Nos hemos preparado para afrontar estas situaciones, pero somos humanos”, dijo Silva. Es que hay ratos en que las imágenes vuelven a la memoria y le arrancan una lágrima. 
Ellos volvieron a abrazarse en la “zona cero” y se despidieron, con la esperanza de que cuando vuelvan el olor a tragedia se haya disipado.
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