Actualizado hace: 10 horas 47 minutos
Estudios
Proteína clave después de un infarto

Un nuevo hallazgo médico podría conducir a nuevos medicamentos que reduzcan los daños causados por un infarto.

Miércoles 13 Julio 2016 | 04:00

Los científicos del Instituto Médico Discovery Sanford Burnham Prebys y de la Universidad de Stanford identificaron un punto clave en el control de la formación de nuevos vasos sanguíneos en el corazón y ofrece un nuevo enfoque para el tratamiento de pacientes con enfermedades cardíacas.

Se trata de la proteína RBPJ, que “actúa como controlador maestro de los genes que regulan el crecimiento de vasos sanguíneos en el corazón adulto”, explicó al sitio web abc.es, Mark Mercola, autor principal del estudio.
“Nuestros resultados indican que la atenuación de RBPJ podría ser un excelente tratamiento para personas de alto riesgo, como aquellas que han sufrido pequeños infartos o han sido sometidos a intervenciones como la colocación de un stent (endoprótesis vascular) para abrir vasos obstruidos”, dijo otro de los investigadores, Ramón Díaz-Trelles, del Programa de Desarrollo, Envejecimiento y Regeneración del Sanford Burnham Prebys. La preservación de la función vascular facilitaría a su vez la estabilización del tejido muscular después de un infarto, informó Díaz.
“Los estudios en animales han demostrado que tener más vasos sanguíneos en el corazón reduce el daño causado por las lesiones isquémicas, pero los ensayos clínicos previos realizados con terapias no han tenido éxito”, agrega el investigador Díaz-Trelles.
Esta nueva proteína es comparada por profesionale, con la terapia de las células madres, ya que estas proteínas RBPJ ayudarían a la reformación de las células miocárdicas.
En Ecuador. El médico cardiológico  Gustavo Hidalgo, de Cardiocentro Manta, consideró que es un enorme avance, pero lo recomendable es que se hagan todas las pruebas necesarias para constatar realmente su efectividad.
En el país esta innovación aún no se aplica, pero según  Hidalgo, cuando se trata de avances genéticos siempre son factibles y aportan beneficios a las personas que han sufrido un infarto.   
“Se trata de proteínas combinadas que a la larga ayudan a formar los vasos sanguíneos”, explicó Hidalgo.
Cuando un paciente sufre un infarto agudo, puede seguir viviendo pero con problemas de insuficiencia cardíaca.
Esto significa que el corazón no tiene la misma contracción que presentaba antes del infarto, generando retención de líquido y  falta de aire.
Cuando se trata de un infarto no agudo, el paciente puede vivir mucho tiempo, siempre y cuando se tenga un buen control de  los factores de riesgo. 
“Cuando una persona sufre un infarto se produce una pérdida de músculo en el corazón y si la lesión afecta a un área lo suficientemente grande, puede reducir considerablemente la capacidad de bombeo del corazón”, explicó Hidalgo.
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