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Oportunidad para cambios trascendentes
Oportunidad para cambios trascendentes
Por: Guido Álava

Jueves 07 Julio 2016 | 04:00

Es muy popular la expresion “le movieron el piso”, cuando alguien es sacado de una función pública importante de manera intempestiva, o cuando una esposa descubre la infidelidad de su esposo y le dice hasta aquí llegamos y le tiene la ropa en el hall de la casa. De pronto le cambia todo su estatus.

En efecto, una remecida como la que venimos de sentir debe llevarnos a un cambio perceptible, de mayor y más alto dinamismo, coraje, perseverancia, sacrificio; pero sobre todo de más búsqueda de la verdad bíblica, más fe en el amor y poder de Dios.
Muchas personas en las sociedades actuales se han formado un complejo de autoinvulnerabilidad y han culturizado diversas actitudes que rayan en la conformidad, apatía y apego a la vida fácil, para sobrevivir con el menor esfuerzo. 
Esta cultura es dañina y de retraso a todo progreso; la existencia de una vida sin esfuerzos y propósitos o sentido noble trae consigo una parálisis mental sin lugar a nuevos pensamientos, sueños y visiones trascendentes. Individuos con esta patología social son cargas para cualquier sociedad. No fuimos creados para ser carga social o agentes de subdesarrollo. La Biblia dice que hemos sido puestos en la tierra para tener vida en abundancia y llevar frutos que perduren.
Insisto, aquel remezón del 16 de abril nos tiene que llevar a levantarnos hacia un mejor nivel en lo espiritual y material, a una elevada ética y moral basada no solo en la “garra manaba”, sino en mayor fe en la palabra de Dios, mayor confianza en su poder e infinito amor. Debe haber un cambio en la disposición de los funcionarios públicos de actuar con más diligencia, pensando en los usuarios en sus tiempos, facilitando y no complicando.
 Este terremoto y sus réplicas tienen que ayudarnos a entender que no somos invulnerables, que debajo de nuestros pies a distintas profundidades de la corteza terrestre existe y existirá, per se, una dinámica y fricción de las distintas capas que forman la estructura geológica de nuestro planeta, y generarán periódicamente nuevos movimientos sísmicos.
Este evento natural, visto desde sus secuelas de afectaciones emocionales y espirituales, tiene que servirnos para renunciar a nuestras arrogancias, nuestros orgullos, nuestros resentimientos, nuestros ataques de ira ofensiva; nuestros odios, deseos de venganza, nuestros egoísmos, antivalores que destruyen la armonía o el buen mundo relacional entre nosotros. Una vez más debemos convencernos de esto: No tenemos la vida asegurada para vivir los años que queremos, la vida de muchos se terminó en tan solo 45 segundos; muchos se fueron llevándose buenas intenciones, sueños y proyectos sin ejecutarlos, quizás creyeron que tendrían vida para hacerlos realidad, pero bastaron esos segundos para convertirlos en nada.
Amados lectores vivamos el hoy.
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