Actualizado hace: 19 minutos
Enrique Delgado Coppiano
El país que necesitamos

Sábado 23 Enero 2016 | 04:00

Nuestro Ecuador siempre ha enfrentado ciclos críticos en su devenir político social, y hoy nos encontramos en un nuevo bache socio – económico que afecta a la mayoría de la población.  

Se adoptó la dolarización que a lo largo de los años demostró ser una medida acertada que dio nuevos bríos  a un pueblo siempre trabajador, eminentemente honrado, que bien conducido en su vocación democrática puede lograr altas metas de bienestar colectivo, siempre por la vía de reconocer su derecho a expresarse con el voto en instantes de definiciones políticos  –  sociales  que le atañen, repetimos a los derechos del pueblo en general. 
Luego se aprobó la actual Constitución y fuimos avanzando en variados temas de interés social, más, al consolidarse una fuerte mayoría parlamentaria unipartidista, comienzan a crearse instituciones y esgrimir principios que de a poco generan la supremacía de principios ideológicos que al ser cuestionados se atrincheran en sus prácticas y comienzan a negar el derecho de que se consulte al soberano, sobre todo en asuntos constitucionales que así lo exigen, y si se reclama se dan largas, no se tratan por los órganos respectivos, y luego bajo la denominación de enmiendas constitucionales se ponen en vigencia. A quienes no están conforme, solo les queda el derecho a la resistencia y a la protesta, que igual empieza a ser judicializada. 
Así llegamos a momentos críticos en lo legal y más duramente en lo económico. Por eso creemos que a estas alturas se debe escuchar al pueblo que mayoritariamente siente la crisis en carne propia. Entendidos dicen debe cambiarse el modelo económico: abrirse la economía hacia todos los ámbitos mundiales, acelerar convenios comerciales con la Unión Europea,   los EE.UU.  y otros países que siempre fueron nuestros mejores clientes comerciales, a su vez muchos expresan que debió preveerse la caída del precio del petróleo, que internacionalmente ya se columbraba, y no comenzar a satanizar la dolarización, y si hoy se nota una dura crisis, se expresa es por falta de empleo y un creciente gasto fiscal,  que en parte se toma como inversión, pero aún en buenas  obras como vías y presas hidroeléctricas siempre debía tomarse en cuenta que no afectaran al gran monto del egreso fiscal público. 
Por ello se insiste en que el Estado tiene que tratar de utilizar el Fondo Monetario Internacional, que conoce en profundidad las políticas económicas mundiales, obtener préstamos a plazos largos y a bajos intereses, entre el 1 al 3% y no como los créditos chinos del 7%. 
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