Actualizado hace: 1 hora 43 minutos
Santo Domingo
En honor al achiote

La comunidad tsáchila se apresta a festejar por cuarta ocasión el Carnaval del Mu o Achiote.

Viernes 22 Enero 2016 | 04:00

 Serán cuatro días de celebraciones culturales que realizarán los nativos en honor al florecimiento del achiote.

El Centro Turístico Tsáchila Tolón Pelé, ubicado en la comuna Chigüilpe (ingresando por el kilómetro siete de la vía a Quevedo), será el lugar donde se desarrollarán las diversas actividades, de las que podrá ser parte la ciudadanía y turistas nacionales y extranjeros, del 6 al 9 de febrero.
Albertina Calazacón, promotora del centro cultural, dio a conocer varios detalles de la programación.
Durante estos días habrá concursos típicos, en los que participarán los visitantes, música, danza, demostración de la medicina ancestral, artesanías, presentaciones de artistas tsáchilas, paseo por senderos ecológicos.
Además, cuentan con gastronomía típica y la gente podrá disfrutar del río y las instalaciones del centro turístico.
 
Los eventos iniciarán a partir de las 09h00 y se extenderán hasta horas de la tarde.
El último día, el martes 9, se llevará a cabo la elección de la nueva Mululi Sona o Reina del Achiote.
Quienes participen serán jóvenes de la nacionalidad y serán electas por los presentes.
Según el gobernador de la nacionalidad, Javier Aguavil, las actividades del Carnaval se efectuarán en todas las siete comunas, con distintas programaciones cada una. 
El achiote es una planta venerada por la nacionalidad, porque según sus ancestros fue el fruto que los protegió de enfermedades hace varios siglos. 
“Se rinde tributo a este fruto que salvó a muchos de nosotros cuando llegó la viruela y la fiebre amarilla”, indicó Calazacón.
Contó que estas enfermedades azotaron a la comunidad cuando tenían un asentamiento en el sector de Cocaniguas y Puerto Quito.
“Los chamanes realizaron ceremonias sagradas y buscaron en su entorno la cura, encontrando el mu o achiote y decidieron poner a los enfermos en todo el cuerpo para protegerlos”, explicó.
Antes de que llegue la enfermedad el varón tsáchila no se pintaba el cabello y tenía cabellera larga, la que se amarraban con un bejuco.
Cuando empezaron a frotarse el mu se cortaron el pelo y lo botaron a los ríos, “para que se vaya todo el mal”, añadió la mujer.
Luego, los hombres empezaron a tinturarse y moldearse el cabello en forma similar a la cáscara del achiote, como una veneración.  
“Desde ahí los primeros historiadores nos conocieron como ‘colorados’”, concluyó Albertina Calazacón.
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