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SABER ANCESTRAL.
La sal sazona los mitos montuvios

La sal es uno de los elementos básicos en la sazón manabita, pero también es una fuente de creencias montuvias.

Miércoles 20 Enero 2016 | 04:00

Para Tania Tejena es más que un ingrediente de las comidas. Ella asegura que, según la creencia popular, cuando se derrama sal dentro de la casa atrae energías negativas.
Ella vive en  Picoazá, una parroquia de Portoviejo caracterizada por su religiosidad popular. Tejena cuenta que en las ocasiones que en su casa se ha regado sal han surgido problemas. “Cuando esto ocurre lo que hago es limpiar con agua bendita”, expresa la mujer.
Hay quienes no creen que esto sea verdad. Es el caso de María Pin, quien asegura que su fe se concentra en los santos y en la Virgen de Guadalupe.
>PARADOJA. Según Eduardo Mendoza, activista cultural, esta creencia es parte de la mitología montuvia, con la que a su vez se ha creado una paradoja.
Explica que hay quienes usan la sal para purificaciones. “Mientras unos creen que trae mala suerte cuando se derrama, otros la utilizan para ritos”, asegura Mendoza.
El activista cultural afirma que todas estas creencias vienen con el proceso de mestizaje que trajo la conquista española y han trascendido durante el tiempo.
Mendoza indica que en el campo manabita cuando se regaba la sal la contrarrestaban con agua bendita o agua azucarada.
Ésta al igual que otras costumbres manabitas son parte de los apegos del proceso de mestizaje de hace más de 400 años. “Ejemplo de ello es en el ámbito religioso”, expresa.
Añade que la cultura montuvia ha sido una de las más resistentes en el tiempo.
Mendoza afirma que, pese a que algunas costumbres se han mermado en el tiempo, hay otras que sobreviven.
Además precisa que a todas estas influencias como el verso, la música, el baile, el montuvio ha sabido darle su picardía y esencia.
Añade que son tradiciones que se mantienen y que de a poco han ido tomando fuerza.
>usos. “El montuvio es un colectivo de fuerza que ha sabido resistir ante toda la aculturación”, manifiesta Mendoza.
Eudes Zambrano, comerciante de hierbas aromáticas del mercado, señala que hay quienes toman a la sal como una medicina.
Indica que muchas personas compran sal granulada para disminuir la hinchazón en las piernas.
Zambrano recuerda que durante los ocho años que vivió en Esmeraldas pasadas las 18h00 se prohibía vender sal en las tiendas.
“La creencia popular de los afroecuatorianos era que pasado ese horario la gente compraba para hacer brujería”, relata.
>RITUALES. Las culturas de la Sierra no son ajenas a los ritos con la sal.
Uno de ellos consiste en arrojar sal por sobre el hombro, pero debe ser del lado izquierdo.
¿Por qué de este lado? Desde tiempos inmemoriales, la izquierda se asocia a lo negativo y a derecha a lo positivo.
Echarse este elemento ahuyentaría la negatividad, los malos espíritus y estimularía la prosperidad, se asegura. Sin embargo, se debe evitar que caigan grandes cantidades al suelo, pues la tradición dice que es de mala suerte.
En otro ritual, frecuentemente recomendado por los shamanes y brujos, se echa sal fina en un recipiente desde el centro de la habitación principal.
Para esto se debe empezar a rociar la casa en el centro hacia las esquinas y luego siguiendo en el sentido de las manecillas del reloj.
La persona que lo haga debe asegurarse de que se esparza por todos los rincones de la habitación.
Luego se debe proseguir  con las demás habitaciones para después aspirar por completo el elemento. Si la casa tiene terraza o jardín se debe hacer lo mismo en las esquinas.

 

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