Actualizado hace: 6 horas 26 minutos
Manta
A un año de la demolición

“Estamos súper mal”. Así resumió Maruja Mendoza al hablar sobre la marcha de su negocio y el de otros comerciantes.

Sábado 16 Enero 2016 | 04:00

Esto, tras abandonar el antiguo mercado de Los Esteros que esta semana cumplió un año de haber sido derribado por el municipio.

Los comerciantes fueron reubicados a un costado. 
Mendoza dijo que antes vendía comida en un amplio local y los clientes consumían sin molestias; pero ahora el lugar es pequeño y está frente a los inodoros. Aseguró que los pocos consumidores que le quedan se quejan de esto.
Ella comparte el espacio con otros cuatro comedores. 
Rosa Loor administra un local de abarrotes. Cuando le prometieron construir el nuevo mercado,  ella aceptó reubicarse en un improvisado local hasta que esté la obra. 
“Ya ha pasado un año y no vemos ni una piedra en este lugar. Nos prometieron que el mercado se construiría en un año, pero según vemos ahora nos tocará esperar otro año más”, mencionó Loor. 
PROBLEMAS.  Ella aseguró que durante este tiempo varios productos se le han dañado por el calor debido a que el techo (de zinc) del local está muy bajo (cerca de los productos). 
También habló de ventas bajas y de caos los sábados por la presencia de otros comerciantes.
Hace un año el cabildo derribó el mercado con la promesa de construirlo meses después, pero la obra no ha empezado, según observaron los comerciantes.
Actualmente el terreno es utilizado para acumular basura que luego es trasladada al botadero municipal, dijeron los vendedores.
VERSIÓN.  Sara Delgado, directora encargada de Obras Públicas, recordó que la construcción del mercado ya está adjudicada desde noviembre pasado. 
La funcionaria explicó que los trabajos no han empezado porque el municipio no ha recibido, desde hace cuatro meses, las transferencias económicas del Gobierno. 
“Y mientras no entreguemos el anticipo al contratista, no iniciará la obra”, dijo Delgado, quien negó conocer la fecha en la que el Gobierno entregue las asignaciones. 
Fátima Zambrano contó que todos los días se lleva las verduras a casa y al día siguiente regresa al mercado con ellas.  Expresó que lo hace porque el lugar es “inseguro” debido a que no tiene cerramiento. 
César Chóez cuida el lugar en horario nocturno. 
Aseguró que en las noches falta iluminación.  
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