Actualizado hace: 4 horas 52 minutos
Santiago Pérez
Brasil, en caída libre

Río de Janeiro.- Contra más grande más fuerte cae dice el proverbio. Y pareciera aplicarse al caso. Brasil, el gigante sudamericano, la séptima potencia mundial, cae en picada. Su depresión económica parece no encontrar piso y los números, a medida que se difunden, generan terror colectivo.

Viernes 15 Enero 2016 | 04:00


2015 cerró con una caída del PBI de 3,7 %, una catástrofe para una nación en desarrollo. 2016 será también un año perdido. Ni los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro lograrán corregir el rumbo.
Las proyecciones auguran una nueva contracción de la economía, -2,81%, según datos del Banco Central. El rendimiento macroeconómico de 2015 es el más decepcionante en 25 años. Hay que remontarse a 1990 para encontrar una recesión semejante.
Pero eso no es todo, si se confirman las tendencias para el bienio 2015-2016, estaremos frente al peor resultado desde 1948. El momento de menor prosperidad en prácticamente siete décadas.
Cifras indudablemente impactantes para la potencia emergente que hasta hace solo unos años se lo devoraba todo. La inflación se acelera e ingresa en el terreno de los dos dígitos (10,72 %) por primera vez en 10 años.
El Banco Central responde aumentando la tasa de interés y la economía se estanca más aún. El frente fiscal se deteriora, con un déficit primario de 13.500 millones de dólares, el más abultado en 19 años.
Mientras todo esto sucede, el Gobierno de Rousseff se mueve en un laberinto político cuyo objetivo se limita a no perder el poder. El juicio político acecha a la presidenta y su capacidad de maniobra económica es cada vez menor. La necesidad de reformas estructurales es imperiosa, pero la capacidad del Partido de los Trabajadores de llevarlas a cabo es extremadamente limitada.
No cuenta con la potencia política necesaria, está acorralado por aliados y opositores. El contexto internacional es el último y posiblemente el mayor de los obstáculos.
A las materias primas con valores internacionales por el suelo se suma el incipiente aumento de tasas de interés en los Estados Unidos. Combinación letal que asfixia el ingreso de divisas a la economía local. El real lidera la ya consolidada tendencia devaluatoria de las monedas emergentes.
Brasil ha pasado de ser un país terriblemente caro medido en dólares a un sitio relativamente barato. Estos precios competitivos abren la puerta a una posible salida de la crisis, probablemente la única. En un punto X del gráfico las curvas de la oferta y la demanda deberán encontrarse, la ciencia económica así lo demuestra.
Un Brasil a precio de remate puede ser una gran oportunidad a ambos lados del mostrador.

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