Actualizado hace: 48 minutos
Libertad Regalado E.
¿Formación del docente?

Necesidad imperiosa que enfrenta la educación ecuatoriana para poder cumplir con el objetivo de calidad y calidez propuesto en las leyes vigentes. Pero, ¿qué es la formación docente?, para contestar iniciaremos con el concepto de la palabra formación, que es de origen latino, cuyo significado señala la acción y efecto de formar y formarse. Autores cubanos que tratan el tema de la formación toman en cuenta la triada: individuo-profesión-sociedad. Se observa en esta relación elementos individuales, generales, universales y componentes profesionales. Con el pasar del tiempo estudiosos de este tema señalan que la formación es un proceso sistémico, consciente, esencial en el desarrollo del ser humano, que este presupone la formación del profesional desde las competencias profesionales y sociales: conocimientos, habilidades, valores profesionales y ciudadanos (Homero, 2000).

Jueves 24 Mayo 2012 | 00:00


Visto así la formación del docente está relacionada con la necesidad de prepararlo pero este a su vez debe ser capaz primero de autoformase y segundo convertirse en agente de formación. En tal sentido se asume la formación como un proceso totalizador.
Difícil tarea que deberá enfrentarse desde dos aristas, la una de los propios docentes y la otra desde el Ministerio de Educación. Con solo capacitar, evaluar, mantenerlos viviendo en el miedo de perder su trabajo no se podrá lograr los cambios que se operan, cuando el proceso de formación no es asumido desde la necesidad individual. Qué importante se hace entonces esa formación del docente desde temprana edad, etapas donde se cultivan los valores primordiales de la docencia; intentar que quienes no tuvieron esta formación logren operar cambios en su estructura mental, en su formación ética, tarea bastante difícil. Recordemos que muchos de los profesores obtuvieron sus nombramientos por amistades con los altos dirigentes, no por su formación profesional, la frase trillada de “aunque sea de profesor, si no hay otro puesto” conllevó a tener en las filas del magisterio a individuos sin ninguna preparación. Las consecuencias de esta forma de manejar la educación están a la vista en los resultados de las evaluaciones.
Urge no solo la creación de las universidades pedagógicas, sino de los normales. Eloy Alfaro fue el gran visionario de la educación, la acción de los normales creados en los primeros momentos de su gestión política incidieron en la educación de varias generaciones; el cierre de estos espacios de formación fue otro de los factores en el deterioro de la preparación del profesional de la educación.
El cultivo de los valores éticos profesionales debe ser asumido por los propios docentes. Llegar a ser maestros debería ser un fin en nuestras vidas. <

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