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santo domingo
Vida de chulo

lLEVAN LAS FINANZAS DE LAS TRABAjaDORAS SEXUALES, LAS “pROTEGEN”, Y A LA VEZ PUEDEN VOLVERSE LA PESADILLA DE UNA DE ELLAS.

Jueves 11 Agosto 2011 | 00:00

“Nico” ha vivido de las mujeres casi todos su 33 años.
Hijo de una trabajadora sexual y padre desconocido, tuvo tíos y primos que le enseñaron lo que era ser un hombre, asegura.
Estudió hasta quinto curso y por “pequeños” problemas de conducta lo echaron. “Le pelé un trueno (revólver) a  un man de mi curso que me quería ver las güevas. No le paraba bola a lo que me decía el inspector, iba con aretes y me amarraba la corbata en la cabeza en los días cívicos”, cuenta con una sonrisa.
La primera vez que entró a un prostíbulo, tenía 12 años, lo llevó un tío que hoy está “pagando cana” en Santas Vainas, el penal de Esmeraldas. Cuenta que fue una buena experiencia, que aquella mujer lo trató con cariño y que lo hicieron varias veces ese mismo día.
Ese fue el primer contacto con el mundo de la prostitución, de ahí en adelante los cabaré se convirtieron en su segunda casa. “Hasta viví en uno, por Playa de Muerto (recinto esmeraldeño), dormía allí y por las mañanas hacía la limpieza, pero eso fue por poco tiempo, en menos de un mes ya tenía a una pelada que me daba mis cositas”, relata. Tenía 16 años cuando obtuvo el primer regalo hecho por una trabajadora sexual. “Me regaló unos pisos (zapatos) Nike”.
Todavía quedan las huellas de haber sido un tipo “pintero”, tiene buena talla y no ha perdido la costumbre de vestirse bien. Ropa de marca comprada en boutique, con la plata de que la da su mujer. “Tenía una moto pero me la fumé socio (la vendió)”.
Hoy por hoy “Nico” está intentando dejar el vicio de la droga, tiene la piel amarillenta, los ojos hundidos, y ha perdido un par de dientes frontales. Su actual mujer lo ha metido a rehabilitación tres veces, y ha recaído. “Pero voy a dejar de fumar brother”, asegura.
 
Ser Chulo. Según opinión de “Nico”, a la trabajadora sexual que mantiene un hombre le gusta que le peguen y les quiten el billete. “Si no lo haces, te dice que ya tienes otra que te está dando, y te empieza a hacer relajo”.
Un chulo nunca se mete con la mujer de otro chulo, a no ser que ande buscando problemas. Algunas de las muertes violentas son ocasionadas por rencillas entre este tipo de personas.
Los chulos generalmente son personas que están metidos en bandas delictivas o envueltos en asuntos que están al margen de la ley.
La mujer que trabaja en la prostitución para mantener a un hombre, según “Nico” tiene que estar bien atendida en el plano sexual y sentimental. “Ella tiene que sentir que es el centro de tu vida, es igual que si te vas a vacilar una pelada de casa, tienes que quererlas, atenderlas, mimarlas, cuidarlas de cualquier otro, y cuando te quieran faltar el respeto darles (golpearlas)”.
Hay chulos que han logrado ahorrar y tienen bienes financiados con el trabajo sexual de una mujer. En otros casos el dinero no sirve nada más que para diversión del vividor.
“Si el ingreso de tu mujer está bajando, tienes que llevarla a otro lugar, a un recinto o a otra ciudad  donde el negocio esté mejor, a veces ellas mismo te dicen papi sácame de aquí que no hago nada”, asegura “Nico”.
Según las entrevistas realizadas a trabajadoras sexuales, un chulo es la pesadilla de una mujer dedicada al oficio de la prostitución. Pero aceptan que hay mujeres que buscan mantener hombres para sentirse seguras de que alguien las cuida o porque se enamoran tanto, que no les importa tener que mantenerlo.

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