En los balnearios de San Jacinto y San Clemente, en la parroquia Charapotó, cantón Sucre, la afluencia turística ha disminuido hasta un 80% en los últimos cinco años, según operadores locales de turismo, debido a factores como la pandemia, la inseguridad y limitaciones en infraestructura.
La disminución del turismo en estas playas ha sido progresiva desde la pandemia de COVID-19, periodo que marcó el inicio de la caída en la llegada de visitantes. Según Marlene Ruiz, administradora de un restaurante en San Jacinto, la situación se ha mantenido y en algunos momentos se ha profundizado.
De acuerdo con su testimonio, actualmente el nivel de actividad turística alcanza apenas un 20% o 30% en comparación con años anteriores, lo que evidencia una reducción significativa en la demanda de servicios.
Ruiz indicó que, antes de la pandemia, durante temporadas vacacionales de la región Costa, los establecimientos trabajaban a plena capacidad desde la mañana hasta la noche, una dinámica que ya no se replica.
Actividad concentrada en fines de semana
En la actualidad, el movimiento turístico se concentra principalmente durante los sábados y domingos, mientras que de lunes a viernes la presencia de visitantes es limitada.
Esta situación se refleja en distintos establecimientos. En un complejo de cabañas de la zona, el flujo de clientes durante la semana bordea las 10 personas diarias, cifra menor frente a la demanda registrada en años anteriores.
La reducción en la afluencia impacta directamente en los ingresos de negocios como restaurantes, comedores y hospedajes, que dependen de la llegada constante de turistas.
Impacto en la economía local
La baja actividad turística también incide en otros sectores vinculados. Según operadores, la menor demanda de alimentos afecta a los pescadores artesanales, debido a la disminución en la compra de productos como camarón y pescado.
Este efecto en cadena reduce la circulación económica en las comunidades, donde una parte importante de la población depende de actividades relacionadas con el turismo.
En San Clemente, comerciantes reportan una situación similar. Aunque se registraron picos de visitantes durante feriados como Día de los Difuntos y fin de año, el comportamiento general sigue siendo bajo.
Factores estructurales y de infraestructura
Además de la pandemia y la percepción de inseguridad, moradores y dirigentes identifican problemas estructurales que inciden en la disminución del turismo.
Entre estos factores se mencionan el estado de las calles, la falta de agua potable, limitaciones en alcantarillado y la ausencia de infraestructura turística consolidada, como un malecón adecuado.
Dirigentes locales señalan que estas condiciones pueden desincentivar la llegada de visitantes, al no contar con servicios básicos y espacios adecuados para el turismo.
Obras pendientes y conectividad
Otro elemento relevante es la conectividad entre ambos balnearios. El puente que une San Jacinto y San Clemente colapsó el año pasado durante un fuerte aguaje y actualmente se encuentra en proceso de reconstrucción.
La falta de esta infraestructura ha generado dificultades en la movilidad entre las dos localidades, lo que también influye en la dinámica turística.
Habitantes con varios años de residencia en la zona indican que estas playas cuentan con una larga trayectoria como destinos turísticos, pero que actualmente enfrentan limitaciones que afectan su desarrollo.
Contexto del turismo en la zona
San Jacinto y San Clemente forman parte de la oferta turística costera de la provincia de Manabí, caracterizada por sus playas y actividad pesquera.
En los últimos años, factores externos como la emergencia sanitaria y cambios en las condiciones de seguridad han impactado la movilidad de turistas a nivel nacional.
A esto se suman desafíos locales relacionados con infraestructura y servicios, que continúan siendo parte del contexto en el que se desarrolla la actividad turística en estas comunidades.

