El creciente interés por el cuidado de la piel ha impulsado a más ecuatorianos a adoptar rutinas preventivas y utilizar productos respaldados por la ciencia.
Sin embargo, factores como la alta radiación solar, la contaminación, el estrés y hábitos poco saludables continúan acelerando el envejecimiento cutáneo, según explicó Suzanne Piqueras, directora corporativa de Marketing de Yanbal.
Prevención y hábitos saludables ganan protagonismo
En los últimos años, la salud de la piel ha adquirido mayor relevancia entre la población ecuatoriana. De acuerdo con Piqueras, cada vez más personas comprenden la importancia de prevenir el deterioro cutáneo mediante rutinas de cuidado facial y el uso de productos desarrollados con respaldo científico.
No obstante, la especialista señala que la exposición constante a factores ambientales y de estilo de vida ha incrementado la aparición de signos de envejecimiento prematuro a edades más tempranas. Entre ellos figuran la radiación ultravioleta, la contaminación, el estrés y el uso prolongado de dispositivos electrónicos, condiciones que favorecen el estrés oxidativo de la piel.
Deshidratación y manchas, entre las principales preocupaciones
Según Piqueras, los problemas cutáneos más frecuentes son la deshidratación, las manchas ocasionadas por la exposición al sol, la pérdida de luminosidad, las líneas de expresión tempranas y la disminución de la firmeza. También son comunes los casos de piel sensible, irritación, exceso de grasa e imperfecciones, especialmente en personas expuestas a cambios climáticos y altos niveles de estrés.
La ejecutiva explica que el envejecimiento de la piel también está relacionado con hábitos cotidianos como la falta de descanso, una alimentación poco equilibrada, la hidratación insuficiente y el tabaquismo, factores que contribuyen al deterioro progresivo de la barrera cutánea.
La radiación solar representa uno de los mayores riesgos
La ubicación geográfica de Ecuador y la altitud de varias de sus ciudades generan elevados índices de radiación ultravioleta durante gran parte del año. Esta condición acelera la degradación del colágeno y la elastina, proteínas esenciales para conservar la firmeza y elasticidad de la piel.
Como consecuencia, aumenta el riesgo de desarrollar manchas, flacidez, pérdida de luminosidad y arrugas de forma prematura. Por ello, Piqueras destaca que el uso diario de protector solar de amplio espectro constituye una de las medidas más eficaces para preservar la salud cutánea durante todo el año.
Rutinas simples y ciencia aplicada
La recomendación es iniciar una rutina preventiva cuando aparecen los primeros signos de envejecimiento, aunque desde los 25 años la producción natural de colágeno comienza a disminuir gradualmente. Una limpieza adecuada, hidratación, tratamientos específicos y protector solar diario conforman la base del cuidado facial.
Asimismo, la vocera indica que la investigación en dermocosmética ha evolucionado hacia formulaciones respaldadas por estudios científicos, con ingredientes como péptidos, ácido hialurónico, antioxidantes y ceramidas, cuya combinación busca fortalecer la barrera cutánea, estimular la producción de colágeno y contribuir a mantener una piel más firme, hidratada y saludable.