El dolor de oído, conocido médicamente como otalgia, es una molestia frecuente que puede afectar tanto a niños como a adultos. Entre las causas más comunes se encuentran las infecciones del oído, la acumulación de cerumen, la entrada de agua, los cambios de presión y problemas relacionados con la garganta, los dientes o la articulación de la mandíbula. Aunque muchos casos mejoran en pocos días, algunos requieren valoración médica para evitar complicaciones.
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
Especialistas señalan que las infecciones del oído medio (otitis media) y del conducto auditivo (otitis externa) son las principales causas de otalgia. También pueden provocar dolor la acumulación de cera, la presencia de agua en el oído tras nadar, los cambios bruscos de presión durante vuelos o buceo, así como problemas dentales, sinusitis o trastornos de la articulación temporomandibular.
En los niños, el dolor de oído suele aparecer después de un resfriado debido a la inflamación de las vías respiratorias superiores.
Medidas para aliviar el dolor en casa
Mientras se obtiene una valoración médica, los especialistas recomiendan el uso de paracetamol o ibuprofeno, siempre respetando la dosis indicada según la edad y el peso del paciente. Además, aplicar una compresa tibia o fría sobre el oído durante 15 a 20 minutos puede ayudar a disminuir la molestia.
También es aconsejable mantener la cabeza ligeramente elevada al descansar, evitar que entre agua al oído, no introducir objetos ni hisopos en el canal auditivo y masticar chicle o bostezar cuando el dolor esté relacionado con cambios de presión.
Los médicos advierten que no deben utilizarse gotas óticas sin evaluación profesional si existe sospecha de perforación del tímpano, especialmente cuando el dolor desaparece de forma repentina y aparece secreción o pérdida de audición.
Cuándo acudir al médico
Aunque muchas molestias desaparecen entre 48 y 72 horas, es importante acudir a un profesional si el dolor es intenso, dura más de dos o tres días o se presenta junto con fiebre superior a 38 °C, secreción de pus o sangre, pérdida de audición, mareos o inflamación.
En caso de confirmarse una infección bacteriana, el tratamiento puede incluir antibióticos, ya sean en gotas o por vía oral. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no todas las otitis requieren antibióticos, ya que muchas son de origen viral.
Como medida preventiva, se recomienda mantener las vacunas al día, evitar el humo del tabaco, secar correctamente los oídos después de nadar y no utilizar hisopos de manera habitual, ya que el cerumen cumple una función protectora del canal auditivo.