Con el regreso a clases, muchos padres vuelven a enfrentar una situación repetitiva en casa: sus hijos tienen dificultades para despertarse de lunes a viernes, pero durante los fines de semana suelen levantarse temprano sin necesidad de alarmas. Especialistas en sueño infantil explican que este comportamiento está relacionado con hábitos, motivación, rutinas y alteraciones en el descanso.

Aunque puede parecer contradicción, expertos señalan que los niños y adolescentes no necesariamente duermen más entre semana, sino que su organismo responde de manera distinta dependiendo de las actividades programadas y de la calidad del sueño acumulado.

Durante los días escolares, las obligaciones académicas, el uso nocturno de pantallas y horarios irregulares afectan el descanso. En contraste, los fines de semana suelen estar asociados con actividades recreativas, menos presión y mayor motivación emocional.

La falta de sueño adecuado puede influir directamente en el rendimiento escolar, el estado de ánimo y la concentración de niños y adolescentes, especialmente en épocas de regreso a clases.

El reloj biológico influye en los horarios

Especialistas explican que el cuerpo humano funciona mediante ritmos circadianos, conocidos como el "reloj biológico", que regulan los ciclos de sueño y vigilia.

En niños pequeños, estos ciclos suelen favorecer despertares tempranos naturales, incluso durante sábados y domingos. Sin embargo, en adolescentes ocurre un fenómeno diferente: el organismo tiende a dormir más tarde y despertar más tarde.

Cuando los horarios escolares obligan a levantarse temprano tras dormir pocas horas, aparece el cansancio matutino. Esto se vuelve más evidente después de vacaciones o periodos sin rutinas estrictas.

El fin de semana cambia la motivación

Psicólogos y especialistas en conducta infantil sostienen que la motivación también cumple un papel importante. Muchos niños asocian el fin de semana con juegos, salidas, actividades familiares o tiempo libre.

Esa expectativa genera mayor disposición para levantarse temprano, incluso si durmieron una cantidad similar de horas que entre semana.

En cambio, durante los días escolares algunos menores relacionan las mañanas con obligaciones, tareas y estrés académico, lo que dificulta iniciar la jornada con energía.

El uso excesivo de celulares, tabletas y videojuegos durante la noche también altera la producción de melatonina, hormona encargada de regular el sueño.

Consejos para mejorar las rutinas de sueño

Especialistas recomiendan establecer horarios estables para dormir y despertar, incluso durante fines de semana, con el objetivo de evitar cambios bruscos en el reloj biológico.

Otra sugerencia es reducir el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir y fomentar actividades relajantes durante la noche.

Además, mantener una alimentación equilibrada y evitar bebidas con cafeína en horas nocturnas puede ayudar a mejorar la calidad del descanso.

En el regreso a clases, los expertos aconsejan retomar las rutinas gradualmente para que el organismo se adapte nuevamente a los horarios escolares sin afectar el bienestar físico y emocional de los estudiantes.