Un estudio internacional presentado en el Congreso Nacional de la SEORL-CCC reveló que los niños con frenillo lingual corto presentan un mayor riesgo de desarrollar síndrome de apnea obstructiva del sueño (AOS). Esto, según el análisis de más de 73.000 casos clínicos recopilados mediante Big Data.

La investigación fue desarrollada por especialistas de hospitales de España y Brasil y se dio a conocer en 2025 durante el congreso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). El trabajo analizó datos de menores de 18 años provenientes de 141 organizaciones sanitarias de todo el mundo, con el objetivo de determinar si existe una relación directa entre la anquiloglosia y los trastornos respiratorios del sueño.

Big Data confirma una asociación clínica

El estudio utilizó la plataforma internacional de Big Data TriNetX, que integra millones de registros clínicos anonimizados. Los investigadores compararon dos cohortes de 36.808 pacientes cada una: un grupo con diagnóstico de frenillo lingual corto y otro sin esta condición, emparejados por edad, sexo y variables demográficas.

Los resultados mostraron que los niños con anquiloglosia tienen el doble de probabilidades de desarrollar apnea obstructiva del sueño a lo largo de su crecimiento. Además, el análisis estadístico determinó que este grupo presenta un 69 % más de riesgo de padecer AOS en comparación con niños sin frenillo corto, con una probabilidad 1,7 veces mayor de desarrollar el trastorno.

Apnea más temprana y frecuente

El trabajo también evidenció que los menores con frenillo lingual corto desarrollan apnea del sueño antes y con mayor frecuencia. En términos de riesgo acumulado, los investigadores identificaron que estos niños tienen un 89 % más de probabilidad de presentar apnea en cualquier momento de su desarrollo frente al grupo de control.

La apnea obstructiva del sueño se caracteriza por pausas repetidas de la respiración durante el descanso nocturno, lo que puede generar somnolencia diurna, dificultades cognitivas y alteraciones cardiovasculares. Aunque la anquiloglosia suele asociarse a problemas en la lactancia, el habla o la deglución, su relación con el AOS había sido objeto de debate médico durante años.

Limitaciones y alcance del estudio

Los autores reconocen ciertas limitaciones, como la variabilidad en los criterios diagnósticos del frenillo lingual corto y la ausencia de información detallada sobre la severidad de la apnea en los pacientes analizados. Sin embargo, subrayan que se trata del primer estudio a gran escala que establece una asociación directa entre ambas condiciones utilizando un enfoque basado en Big Data.

En la investigación participaron especialistas del Hospital Quirónsalud Marbella, Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, Hospital Universitario Virgen de Valme (Sevilla), Hospital Universitario de Fuenlabrada y Hospital Sanitas La Zarzuela (Madrid), además de la School of Medicine de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo, en Brasil.

Alerta por infradiagnóstico en pacientes hipertensos

Durante el mismo congreso, se presentaron también resultados de otro estudio que advierte sobre el grave infradiagnóstico de la apnea del sueño en pacientes con hipertensión arterial. El análisis incluyó los historiales clínicos de 5.347 pacientes hipertensos atendidos en Atención Primaria en Cataluña.

Los investigadores detectaron que solo el 2,1 % de estos pacientes tenía un diagnóstico confirmado de apnea obstructiva del sueño, pese a que la literatura científica estima que entre el 30 % y el 50 % de los hipertensos podrían padecer ambas patologías de forma simultánea.

Riesgo cardiovascular subestimado

El estudio, desarrollado por especialistas del Hospital Clínic, la Universitat de Barcelona y otros centros catalanes, señala que la mayoría de los casos diagnosticados se identificaron de forma tardía, tras derivaciones a neumología por sospecha clínica avanzada. Además, no se encontraron protocolos sistemáticos de cribado de apnea del sueño en las historias clínicas de Atención Primaria.

Entre los pacientes diagnosticados predominaban los hombres (75 %), y el 61 % presentaba mal control de la presión arterial antes del tratamiento del AOS, a pesar de recibir múltiples fármacos antihipertensivos. Los expertos advierten que la apnea del sueño incrementa el riesgo de infartos, ictus y otros eventos cardiovasculares, lo que refuerza la necesidad de mejorar su detección temprana.