La otra cara de la masacre en la cárcel de Santo Domingo



La cárcel de Santo Domingo de los Tsáchilas aún no se recupera del baño de sangre que vivió en la madrugada del lunes, cuando 44 presos fueron masacrados y asesinados en un enfrentamiento entre bandas rivales.

El martes, los familiares de las víctimas se agolparon en la puerta de la morgue para tratar de reconocer los restos de sus parientes, en medio de duras escenas de llantos y dolor.
Los momentos de desesperación y angustia también se vivieron ayer en los velatorios de los reos muertos y en los sepelios.

Reclamos. También hubo lágrimas en los exteriores del penal Bellavista, hasta donde llegaron decenas de familias buscando información de sus parientes presos, ya que en horas de la mañana se reportaron incidentes.

Varios internos se subieron a los techos de las instalaciones del centro penitenciario para exigir protección.
La crisis carcelaria que atraviesa Ecuador ha llevado a organismos como la ONU, a través de la alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a expresar su preocupación y pedir al Gobierno ecuatoriano medidas urgentes para reducir la población carcelaria y asumir el control de las cárceles.