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La Fundación Charles Darwin (FCD) y la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) informaron este martes del avistamiento, por segundo año consecutivo, de nuevos individuos del pájaro brujo, en peligro crítico, en la isla Santa Cruz del archipiélago ecuatoriano.

La aparición de estas aves se debe a un ambicioso programa de manejo experimental para reducir los impactos de las especies invasoras en las islas, precisó en un comunicado la FCD.

El pájaro brujo (Pyrocephalus nanus), clasificado como vulnerable a la extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ya ha desaparecido de la isla Floreana y es muy raro en otras islas grandes de Galápagos, como Santiago y Santa Cruz.

En esta última su número ha disminuido drásticamente en décadas recientes y los científicos estiman que quedan un máximo de 30 parejas, la mayoría en la zona de Mina de Granillo Rojo, un bosque de Scalesia muy alterado por la planta invasora de la mora y otras especies introducidas.

El documento detalla que la mayor amenaza para el pájaro brujo es la mosca vampiro aviar (Philornis downsi). Sin embargo, los tratamientos de sus nidos para eliminar las larvas del insecto resultaron infructuosos y no impidieron el abandono de los nidos.

Este hecho llevó a los investigadores a investigar otros posibles factores que afectaban la población de pájaro brujo y así, a partir de observaciones sobre el comportamiento de búsqueda de alimento, plantearon la hipótesis de que las aves no capturaban presas de alta calidad energética para mantenerse y alimentar a sus polluelos.

La causa era que los densos matorrales de zarzamora impedían que las aves tuvieran acceso al suelo y obtuvieran su alimento preferido, como orugas y arañas.

En 2018, la FCD, la Universidad de Viena y la DPNG iniciaron un programa experimental de tres años que incluía la restauración del bosque de Scalesia mediante la eliminación de la mora, el control de roedores y la inyección en los nidos de un insecticida de bajo impacto para reducir el número de larvas de la mosca vampiro aviar.

La iniciativa experimental resultó ser exitosa, lo que ha llevado a la incorporación de nuevas aves a la población de Santa Cruz.

“Este año, ocho aves salieron de los nidos, el mayor número desde que empezamos a monitorear en 2017. Se trata de una buena noticia, ya que cada volantón le da más esperanza de mantener viva esta población extremadamente pequeña”, manifestó el científico del proyecto, David Anchundia.

Por su parte, el director del Parque Nacional Galápagos, Danny Rueda, avanzó a la luz de los resultados que los esfuerzos desarrollados por los conservacionistas “contribuirán a aumentar el tamaño de la población de esta ave en la próxima temporada para que el pájaro brujo recupere sus espacios en la isla de Santa Cruz”. EFE

db/rrt