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Victoria’s Secret, la marca de lencería que durante años tuvo la primera palabra sobre el concepto de “sexy” y convirtió a los “ángeles” en objeto de deseo, ha emprendido un giro que busca empoderar a las mujeres y dejar de reforzar unos estereotipos de belleza inalcanzables para la mayoría.

“En Victoria’s Secret, estamos haciendo un viaje increíble para convertirnos en el principal defensor de las mujeres del mundo. Este es un giro dramático para nuestra marca, y es un giro que acogemos desde nuestro interior”, dijo este miércoles en un comunicado su consejero delegado, Martin Waters, para presentar su lavado de cara.

La empresa, arrastrada a la decadencia por la modernización de la sociedad, las reivindicaciones de mayor diversidad en la moda y el movimiento Me Too, ha puesto su imagen en manos de siete figuras con “éxito” y una “pasión común por el cambio positivo” para definir el futuro de la que considera la marca femenina más reconocible.

Entre ellas están la futbolista y activista de la comunidad LGTB Megan Rapinoe; la actriz y empresaria Priyanka Chopra Jonas o la primera modelo trans que desfiló para la firma, Valentina Sampaio, quienes forman The VS Collective, encargado de crear “colecciones revolucionarias” y generar apoyo para “causas vitales para las mujeres”.

En su cuenta de Twitter, Rapinoe opinó este jueves que las portavoces son “iconos de nuestro tiempo” y adelantó que trabajará para “mostrar a TODAS las mujeres su belleza y poder individual y colectivo” desde la firma, que ha restructurado también su cúpula ejecutiva para incluir a una mayoría de mujeres.

En una entrevista con The New York Times, Rapinoe fue más allá y describió el mensaje “patriarcal y sexista” que enviaba con su imagen la anterior Victoria’s Secret, pensada “desde una óptica masculina y a través de lo que deseaban los hombres”, como “realmente perjudicial”.

Una de las primeras iniciativas de The VS Collective será un pódcast en el que las “fundadoras” del grupo compartirán sus historias y experiencias con la periodista Amanda de Cadenet, que también es portavoz colaboradora de la marca.

Por otra parte, Victoria’s Secret anunció el lanzamiento de The VS Global Fund for Women’s Cancers, un fondo que financiará proyectos innovadores de investigación sobre tratamientos y curas para cánceres que afectan a mujeres, y además apoyará a científicas que “representen a la diversa población para la que trabajan”.

La firma, que en esta iniciativa ha unido sus fuerzas con la diseñadora Stella McCartney, detalló que entregará un premio de “al menos 5 millones de dólares anualmente para examinar y abordar las inequidades raciales y de género y desbloquear nuevas innovaciones que mejoren los resultados con el cáncer para todas las mujeres”.

Victoria’s Secret celebró a finales de 2019 su último gran desfile protagonizado por “ángeles” -modelos engalanadas con escuetos conjuntos de ropa interior y ataviadas con altos tacones y extravagantes alas a la espalda- debido a una audiencia televisiva menguante y a una serie de polémicas.

El año pasado, un reportaje investigativo de The New York Times reveló una cultura “misógina” y de “intimidación” que corroboraron un centenar de modelos y el grupo “The Model Alliance”, que promociona el trato igualitario de las modelos en la industria de la moda, además de pedir cambios en la empresa.

Una de las figuras sometidas a escrutinio fue el director de mercadotecnia de L Brands, Ed Razek, que dejó su cargo después de que saliera a la luz que rechazó contratar modelos trans para los desfiles, y el otro fue su máximo ejecutivo, Les Wexner, vinculado al financiero fallecido y acusado de delitos sexuales Jeffrey Epstein, que también ha dado un paso atrás.