El inicio de un nuevo año suele asociarse con la idea de un cambio total de vida. Sin embargo, este enfoque puede convertirse en una fuente de ansiedad más que de motivación. Así lo explicó Karina Rivera, psicóloga clínica, durante una entrevista en Manavisión Plus, donde analizó cómo las personas suelen plantearse metas desde una lógica poco realista.
Según Rivera, muchas personas inician enero con la creencia de que el calendario representa un reinicio absoluto, lo que las lleva a exigirse transformaciones inmediatas. Esta visión, lejos de generar impulso, incrementa los niveles de estrés, especialmente cuando se construye a partir de comparaciones constantes con lo que otros muestran en redes sociales.
La especialista señaló que esta presión social afecta tanto a hombres como a mujeres y se manifiesta en metas rígidas, punitivas o desproporcionadas, como aquellas enfocadas exclusivamente en el cuerpo, el éxito material o el rendimiento extremo, sin considerar las condiciones reales de cada individuo.
Metas que nacen desde la exigencia y no desde el bienestar
Desde la psicología clínica, Rivera explicó que no todas las metas son conscientes. Muchas responden a una lógica de castigo personal y no a una verdadera necesidad de bienestar. Cuando los objetivos se plantean desde la autoexigencia excesiva y no desde el cuidado, suelen ser insostenibles en el tiempo.
La especialista destacó la importancia de diferenciar entre metas que buscan mejorar la relación con uno mismo y aquellas que solo persiguen resultados inmediatos. Para ello, recomendó evaluar si los objetivos están alineados con los recursos disponibles, como el tiempo, la estabilidad emocional y la situación económica.
Cuando las personas se imponen metas que no pueden cumplir por falta de condiciones reales, el resultado suele ser la frustración temprana y el abandono total de los propósitos. Este ciclo, explicó Rivera, es una de las principales razones por las que muchas personas llegan a consulta psicológica hacia el final del año con altos niveles de ansiedad.
Escucharse antes de planificar
Uno de los ejes centrales del planteamiento de Rivera es la necesidad de cambiar la pregunta inicial. En lugar de preguntarse qué se espera lograr, la especialista propone empezar por identificar qué se necesita realmente, sin responder a demandas externas o sociales.
Este ejercicio de autoconocimiento permite priorizar metas acordes a la realidad individual y no a estándares ajenos. Rivera explicó que no todas las personas necesitan lo mismo ni avanzan al mismo ritmo, por lo que copiar objetivos de otros puede resultar contraproducente.
También subrayó que la planificación debe contemplar la posibilidad de pausas. No todas las metas se cumplen de manera lineal ni dentro de plazos estrictos. Reconocer los tiempos personales y aceptar los momentos de descanso forma parte de un proceso saludable de crecimiento.
La importancia de la organización y las pausas
Rivera señaló que uno de los errores más comunes es acumular demasiadas metas en un solo año. En lugar de listas extensas, recomendó trabajar con pocos objetivos, claros y escalonados en el tiempo, permitiendo ajustes y replanteamientos.
Escribir las metas, ya sea en papel o en formato digital, ayuda a ordenarlas, pero el verdadero valor está en revisarlas de forma periódica y flexible. La especialista enfatizó que cambiar de opinión o redefinir un objetivo no es un fracaso, sino parte del proceso de madurez emocional.
Las pausas conscientes, explicó, cumplen una función clave en la salud mental. Detenerse, reevaluar y retomar con mayor claridad permite evitar el agotamiento psicológico y mantener la motivación a largo plazo.
Bienestar emocional frente al éxito material
Otro punto abordado por Rivera fue la forma en que muchas personas miden el éxito únicamente en términos materiales. Si bien alcanzar logros económicos puede generar satisfacción momentánea, no garantiza bienestar sostenido.
La psicóloga diferenció entre el éxito material y el éxito emocional. El primero, explicó, suele ser transitorio y genera una búsqueda constante de nuevos logros, mientras que el segundo se relaciona con la autenticidad, la calma interna y la capacidad de sentirse bien con uno mismo.
Desde su experiencia clínica, Rivera indicó que muchas personas que aparentemente lo tienen todo llegan a consulta con sentimientos de vacío. En contraste, quienes han desarrollado una relación consciente consigo mismos suelen presentar mayor estabilidad emocional, incluso con menos recursos materiales.
Señales de alerta al plantearse metas
Finalmente, Rivera advirtió que existen señales claras que permiten identificar cuando una meta nace desde la presión social. Entre ellas están la rigidez extrema, la imposibilidad de adaptarse a cambios y la aparición temprana de síntomas como ansiedad, estrés o frustración.
Las redes sociales, señaló, pueden ser una herramienta positiva, pero también distorsionan la percepción de la realidad al mostrar solo resultados ideales. Cada persona tiene su propio ritmo, su propio contexto y su propio proceso.
Para Rivera, el verdadero inicio no está marcado por una fecha en el calendario, sino por la decisión consciente de escucharse, pedir ayuda cuando es necesario y construir metas que respeten la realidad emocional de cada persona.
https://www.eldiario.ec/vida/estudio-vincula-la-exposicion-de-ninos-a-pantallas-con-una-toma-de-decisiones-mas-lenta-y-mas-ansiedad-adolescente-04012026/
