La Unidad Antisecuestro y Extorsión ejecutó el "Operativo Libertad 223" en Quevedo y otras ciudades, tras una denuncia por extorsión.
Operativo en Quevedo por presunta extorsión
La investigación inició el 21 de febrero de 2026. Una agricultora comenzó a recibir mensajes intimidantes por WhatsApp. Los remitentes exigían 5.000 dólares.
Los extorsionadores se identificaron como miembros del grupo delictivo "Los Lobos". Además, enviaron detalles sobre la rutina familiar y laboral de la víctima.
Bajo amenazas directas, la mujer realizó un pago inicial de 40 dólares. Dividió el monto en dos transferencias bancarias. Esos depósitos activaron la alerta investigativa.
Rastreo de cuentas y capturas en Quevedo
Tras la denuncia formal, la Unase ejecutó un rastreo técnico. Analizó cuentas bancarias y comunicaciones. Así identificó a los presuntos implicados.
Parte de las intervenciones se realizó en la parroquia San Carlos, en el cantón Quevedo. Otros allanamientos ocurrieron en Tumbabiro, en Ibarra.
Los agentes aprehendieron a Jesús Alejandro P., de 25 años, policía en servicio activo. Su nombre figuraba como titular de una cuenta usada para recibir el dinero.
Cuatro procesados por extorsión en Quevedo
También detuvieron a Carlos Oliver M., de 37 años; Wimper Joel C., de 21; y J. V., de 17 años. Todos quedaron a órdenes de la autoridad judicial.
Durante los operativos, los uniformados incautaron tres teléfonos móviles. Los dispositivos contienen información relevante para el proceso penal.
La Fiscalía formulará cargos con base en los elementos recopilados. El caso se investiga bajo el delito de extorsión, tipificado en el Código Orgánico Integral Penal.
Contexto de seguridad y reacción institucional
La extorsión en Quevedo refleja una modalidad delictiva en expansión. Las amenazas digitales permiten presionar a víctimas en zonas urbanas y rurales.
Según reportes oficiales, la extorsión y el secuestro extorsivo han mostrado variaciones en los últimos años en el país. Las autoridades refuerzan operativos focalizados.
La vinculación de un servidor policial generó impacto en la localidad.
En consecuencia, el caso en Quevedo adquiere relevancia pública. La Unase mantiene activa la investigación para determinar posibles conexiones adicionales.
El "Operativo Libertad 223" forma parte de una estrategia nacional contra la extorsión. Las autoridades recomiendan denunciar de inmediato cualquier amenaza.
La extorsión en Quevedo evidencia el uso de medios digitales para intimidar. También muestra la importancia del rastreo financiero oportuno.
Finalmente, el proceso judicial definirá responsabilidades individuales. Mientras tanto, la investigación continúa bajo estricta reserva.
