La madrugada de este lunes, mientras regía el toque de queda en la parroquia Crucita, cantón Portoviejo, Roger Farley Pincay Macías, de 22 años, fue asesinado en el sector La Boca. El hecho ocurrió cerca de las 03h50, generando inquietud entre los residentes de la zona.

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Según los primeros reportes, Pincay Macías transitaba en un vehículo cuando fue interceptado por sujetos armados que abrieron fuego en su contra. Las autoridades investigan quiénes portaban armas a esa hora y el motivo detrás de este crimen.

Con este suceso, Portoviejo registra 66 muertes violentas en 2026. El impacto de la violencia durante el toque de queda se refleja en el número de homicidios registrados bajo la restricción de movimiento nocturno establecida para frenar este tipo de episodios.

Segundo homicidio durante el toque de queda en Manabí

Durante los 15 días que estuvo vigente el toque de queda, este acto representa el segundo homicidio que se produce en horario restringido en la provincia de Manabí. El primer incidente ocurrió la noche del 12 de mayo, en el sector Tierra Santa, en Montecristi, donde otro ciudadano perdió la vida en circunstancias similares.

Las fuerzas de seguridad se mantienen en alerta ante estos acontecimientos, enfatizando la importancia de las restricciones como medida preventiva. Aun así, la persistencia de hechos violentos durante el toque de queda evidencia la complejidad del escenario actual en algunos sectores costeros de Manabí.

Periodos de calma y antecedentes recientes

En Portoviejo, no se habían reportado muertes violentas desde el 5 de mayo. En esa fecha, Antonio Quinto Escobar, de 20 años, falleció en un centro de salud luego de haber recibido heridas de bala. Este caso también fue objeto de investigación policial, ya que sucedió fuera del horario de restricción, marcando el inicio de una relativa calma que se rompió con el más reciente asesinato en Crucita.

La Policía continúa recabando información para esclarecer las causas y los responsables del crimen de Roger Farley Pincay Macías. Las indagaciones se centran en identificar a los autores materiales y establecer si existe relación con otros sucesos violentos ocurridos en la zona.

Las autoridades locales reiteran su llamado a la ciudadanía para que colabore aportando datos que puedan ayudar al avance de las investigaciones. El incremento de la criminalidad en Portoviejo exige una respuesta coordinada y el refuerzo de los controles de seguridad, especialmente durante los horarios de restricción.

El caso pone en evidencia los desafíos que enfrentan las fuerzas del orden en circunstancias de emergencia, donde incluso medidas extraordinarias como el toque de queda no logran contener totalmente los hechos de sangre en ciertas localidades.