El retorno de Ecuador al Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de Otros Estados de 1966 (CIADI) dará mayor seguridad a empresas nacionales e internacionales para invertir en el país y eso, lógicamente, redundará en empleo y en bienestar para la población.

Ecuador ha vuelto al seno de ese organismo a los once años de su separación, durante el gobierno de Rafael Correa, y los resultados de la anterior decisión están a la vista, pues la inversión extranjera ha tenido récords de baja comparados con índices históricos de Ecuador y de países vecinos.

Con el CIADI se necesita un gobierno ordenado y que no cometa errores porque pueden terminar en sentencias en contra y multas por pagar. Es el orden normal de las negociaciones: los errores y las malas decisiones se pagan, inflexiblemente.

“Los errores pueden terminar en demandas y fuertes multas”.

No es preciso invocar un discurso que distorsione el concepto de soberanía y que sostenga que las inversiones en el país no pueden ser vistas más allá que por los jueces nacionales. Suena bien, si la justicia funcionara como debería ser, pero el país está lejos de ello.

Por esto, haber vuelto a este tratado internacional es un acierto por lo favorable que es para el país como instrumento de confianza a la inversión.

Editorial de El Diario publicado este miércoles 21 de julio del 2021 en nuestra edición impresa.